lunes, 31 de enero de 2011

¿Y si los años se contaran hacia cero?

El silencio debiera ser capaz de absorber, con todos sus efectos, las palabras equivocadas o incómodas que nos cayeron de las manos, incapaces de levantar un mundo sin aristas ni sombras, como un reloj que marcha atrás accediera a la conciencia sin peso. Aquella que con los años podría inaugurar, frente a los sinsabores de la vida, una mirada tan limpia que, si no menos edad, sí otorgara la ligereza de los átomos. Y ante la densidad, la certidumbre de la transparencia.

viernes, 28 de enero de 2011

Mientras llueve

A veces, al expresar algo sentido espontáneamente como verdad o justicia, se abre, en ese afán necesario de la comunicación y el contacto personal, una herida inesperada que pesa llevar sobre la verdad afectiva. Y nada vale lo que el dolor recuerda que separa.

martes, 25 de enero de 2011

El vate

Detrás de sus cuidados actos de bondad, un día descubrió su colección de crímenes de orgullo.

sábado, 22 de enero de 2011

Afortunada mancha

Sí, el primer regalo de algunos poemas es para quien lo escribe. Es un momento receptivo donde estar a la escucha y respetar el sentido y color de lo que va surgiendo, sin interferirlo, sin más filtro que nuestra sensibilidad y vivencia. Sin duda es la culminación, en un momento de recogimiento y armonía, de una aspiración y respuesta que ha estado nebulosamente gestándose, y se logra con toda la fragilidad de lo que puede alcanzarse o diluirse, tras estar al acecho respetuosamente, con oído muy atento para llegar a decirlo.

Y esa conexión interior tan profunda de la escritura no sólo es una disposición para el surgimiento de un poema sino también para la gestación de un estado más cierto de claridad de vida. La poesía por tanto, conocedora del valor del silencio y del peso del sonido, y asomada al sentido callado e intemporal de las cosas, modula la existencia y genera su rumbo: aquel que cada autor ha pretendido.

Por eso, más que un producto filológico, es un acto de creación con todas las repercusiones de una vida más alta a la que todo lector verdadero de poesía aspira y conoce. La escritura -y su lectura (para mí, si acertadas, igual de valiosas la una y la otra)- no es un acto rutinario ni indemne. Mancha, afortunadamente mancha. Si al contacto con ella hay un reconocimiento, aunque no se volviera a escribir queda ese animal de fondo, esa memoria deseada y deseante y ese viaje sin retorno: per me si va tra la perduta gente... lasciate ogne speranza, voi ch'intrate, también el fruto cierto, el blanco lirio y colorada rosa y el toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga: la música callada, la soledad sonora.

martes, 18 de enero de 2011

Paráfrasis de Cernuda

El roce de dos almas nunca es triste.
El amor que confunde las consume.
Desnudas de su ausencia lo que sienten
es el ansia perdida de su origen.
El almendro florece.
El olivo aún duerme.
Frente a ese pulso sabio
y frente deseada,
el mar como horizonte donde morir a veces.
 
* (Ahora que veo la fecha, si viviera, hoy cumpliría 101 años Francisco Pino. Y lo demás que calle.)
 

domingo, 16 de enero de 2011

Nana para partir

Te compro un pirulí
y tú me dices feo.

No me hables del cielo,
que vine de París.

En el amor de un niño
dormido en el jardín

a donde voy te espero
porque ayer te perdí.

El cuento aquí se acaba
y hoy me acuerdo de ti.

Si tú me dices feo
te compro un pirulí.
 
 
* (Hoy hace 8 años, el 16 de enero de 2003, en un rincón de Siberia llamado Barabinsk por el que atraviesa el transiberiano, nació una radiante e inolvidable niña mitad eslava y tártara que a sus tres años y tres meses pudimos conocer y convivir con ella una semana en la casa cuna de Novosibirsk donde llevaba recogida exactamente un año. Un par de meses después nos comunicaron que era imposible adoptarla, una vez hechos a la idea de esa paternidad y creado el lazo afectivo y espiritual del profundo regalo de sentirla como hija, lo que a estos niños también pasa. Unos meses después, antes de acabar aquel año, otra niña rusa hermosísima (por su belleza, por su afectividad, por la pureza abierta de su vida) de la misma edad y procedencia -Marina- nos fue presentada y pudo venir hasta Mallorca, donde hizo su casa, a la vez entusiasmada e inquieta con todo lo que estrenaba. Sin entrar en peripecias del tiempo en que alentamos expectativas de poder volver a verla por algunas señales luego desvanecidas, hoy quiero tan sólo brindar por ese cumpleaños que íntimamente celebro con tanta serenidad como deseos de que en esa vida difícil, apartada, sin nada brillante cerca salvo lo gigantesco de un invierno que se extiende con meses de 20, 30 y hasta 40 bajo cero en ocasiones, haya la felicidad y el sentido de salir adelante con toda esa fuerza y delicadeza suya que recuerdo y en mi interior aliento. Con este poema antiguo, hago para Zarina -o para mí- un regalo de estrellas. Como un astrónomo que sin edad las contemplara, sabemos que hay órbitas que en su rauda confluencia guardaban la semilla del más feliz de los encuentros. Pero el firmamento obedece a un movimiento de astros cuyo próximo cruce sabe ajeno a las leyes y magia que se dieron entonces. Al menos, ante la distinta medida de lo infinito y lo minúsculo. Así el brote de hierba frente a la resonancia de lo inmenso.)
 
 
Déjenme recordar el corto La pequeña cerillera de Walt Disney, según un cuento de Andersen. La vida, en ciertas latitudes (es decir, fuera del primer mundo) vale eso.

domingo, 9 de enero de 2011

Las piedras de colores

Mirador a la tarde.
Un sol de primavera
que interrumpe el invierno
habla de aves audaces,
invalida las sombras,
incita a abrir ventanas
y espirales carreras.
Una carta recibo cargada de tristeza.
Que ese engaño de niebla no impida la alegría
y te llamen las huellas en torno a las hogueras
y el fruto de las viñas. Retorno
con mi vista a este espacio de luces.
Pasa el tiempo, el día
ya decrece, y hay un rumor
de insectos desde tierra
y una inquietud de aves escondidas
al pie de esta ladera.
No hay nada que termine.
En un orbe invisible
recreas cuanto tocas
y el día es anticipo de un mayor mediodía.
El fuego se sosiega,
la noche que no pesa
es placentera. Quema
en él la memoria que se impuso,
abandona el ropaje que no era tu nombre
ni el de nadie, el sabor al castigo,
el abrigo del miedo, la sábana de culpa
que cubrió nuestra infancia, el daño
que negaba la inocente mirada,
herencia equivocada por siglos en familia,
y atrévete sin nada a recoger la fruta
que se descubre al alba y mancha con su pulpa,
las piedras de colores que presienten la música.
Poca gente aún acude a la orilla que limpia.
El sol nada concluye, y oficia
ceremonias donde la vida es alta.
 

martes, 4 de enero de 2011

Equipaje

A veces, toda la sabiduría que requiere un poeta
desciende de un paseo descalzo por la naturaleza.

A veces, los grandes poemas que se recuerdan siempre
conducen, como la primavera o el verano, a la naturaleza.

A veces, los sentimientos de los hombres
arrastran el olvido o la división de la tierra.

La misma flor que aroma nuestra infancia,
tan cerca de unos labios o una tumba.