jueves, 17 de mayo de 2012

Destello

La lectura merodea lo admirable. Una vez conseguido, no merece volver a lo rutinario. Los ojos de lo inmenso ya han cambiado. Te he leído. Soy otro.
   

Intermedio

Lo que se escribe, cuando tiene sentido, ha encontrado su sitio. El lector entonces, sea quien sea, y también quien escribe, halla en esas palabras un espejo o un reflejo necesario del mundo. Con el mismo placer que en un paseo ante un descubrimiento.
   

miércoles, 9 de mayo de 2012

Espejo

Lo infinito olvidado,
anhelo interrumpido,
trunco paso
que hiere como péndulo
lentísimo. Roza
por mi dolor
tu gesto
tácito y alborea
el amor
más exigido, voraz
irisación
que copia
el agua.


* (Si de algo nos hace plenos dueños un blog es de la clara fidelidad de los textos mostrados. Somos -antes y en todo momento- el editor, el corrector de imprenta, el de estilo y, si se precisa, el autor que no da por bajada su guardia ante cualquier minucia absorvente en pos de su precisión y cuidado. Por contraste, traigo aquí uno de esos poemas que en el momento de su edición en papel cargó con el grave daño de las erratas, lo cual fue algo frecuente en mis dos primeros libros. Una sola r de más convertía una sencilla irisación en esa burlesca irrisación final casi ofensiva en su absurdo. Por aquel entonces, faltaba poco para llevar a la imprenta los libros en archivos de ordenador -y evitar el tecleado incorrecto-, y también para un mayor rigor en las ediciones provinciales de estos libros. Frente a esas incómodas erratas, esta entrada intenta resarcirse de la tristeza y derrota de aquella tiranía y mohosa deformación de lo descuidado. Algo impensable cuando las ediciones de los libros están en manos de verdaderos poetas.)
   

miércoles, 2 de mayo de 2012

Conformidad

Mira el otoño
crujir en sus cristales
las hojas secas.
  
Tras un verano
de cosecha borrada,
qué más esperas.
  
Casi descalzo,
el hilo de la niebla
te arroparía.
  
Por eso ahora
la bonanza del aire
te mece y sobra.



* (Mayo es, en la tradición, el primer mes para palpar lo granado. El último Abril, intenso, ha cumplido también con su papel imprevisible y arriesgado moviendo todo por el placer de dejar cada elemento limpio o nuestro proceder sin argumentos. Abril hermoso, como sus inesperadas nieves o la imposibilidad de usar bajo sus cielos inestables un pensamiento válido para dos días seguidos. Este poema en haikus -costumbre surgida desde el escrito a Fukushima- esboza uno de esos momentos cercanos a saberse casi a cero, y cero es más que nada o, por decirlo de otro modo, sin él no existe la posibilidad de comienzo, o este no es tal si no concibe dejar atrás y por completo cualquier peso. Incluyendo los que se arrastran veladamente desde siglos. Lo cual había que atravesar y esperarlo. Se nos olvida que tras la intempestiva tormenta -cuya belleza nos obliga al cobijo- los días siguen cálidos y capaces para acoger los mejores propósitos. A un abismo y a un paso, en lo inmediato.)