martes, 22 de septiembre de 2015

Jardí dels Alemanys (Gerona, casco antiguo)

La mirada recibe
la quietud en el alma
si pasa el viento.

Bajo la lluvia
revela el arcoíris
que es luz la piedra.

Jardín cerrado.
Tras la almena el aroma
de rendir, de rendirse.

Ante lo frágil,
el hierro de la historia
donde hubo un estanque.
     

domingo, 13 de septiembre de 2015

Fragua

Se pone el día
sobre la isla.

El poder de la noche
une su orilla a tierra.

Al pie de algunas olas
el silencio descansa.

Un jardín de agua clara
descubre lo que tiembla.

Quien se desvela inicia
la luz interrumpida.

Desde unos ojos
y un reflejo distinto.

  
* (En la escritura de un poema hay versos cuya expresión es intocable salvo a riesgo de perder su atracción o su magia. Lo inefable del arte conduce al logro de una fórmula única. Pero no pocas veces se nos plantea la duda de optar entre una, dos o más soluciones posiblemente válidas y elegimos -aún a riesgo de pérdida- la que alude a una preferencia personal, reflexiva o estética más cercana al que escribe. Digamos que este ha sido el caso si bien no diré dónde. Es el primer 11 de septiembre que no he podido felicitar en su cumpleaños a Santiago Castelo. Por su final, este poema me lleva a recordar aquellos Cuatro emblemas que dirigí a él, Ángel Campos, Álvaro Valverde y -como dije- quise estar con vosotros. Ahí seguimos estando.)
  

viernes, 4 de septiembre de 2015

de Contra toda razón, III

Mis labios frente a niebla
y luce qué:
lo amado,
el ser,
el aire -¡oh voces!-
paloma que me nace
de
lo extinto.





Y que no hay que morir
para huir del dolor.
Doy fe de ti:
espacio         (duda)
existe;
tu pupila, afluencia;
el don de viva carne
conmovido.



* (De este modo, he traído aquí los cuatro fragmentos de aquel comienzo de Las horas próximas, en estos días en que el blog cumple cinco años. Recuerdo lo que aquella primera entrada decía: "Las palabras pueden cambiar el mundo." Ahí seguimos. Con la convicción de que el mundo puede ser diferente desde algunas palabras.)