lunes, 24 de marzo de 2014

Brecha

He venido hasta aquí en busca de algo,
mi centro estaba no hacia adentro, lejos.
Era una algarabía o un estallido,
un periplo incitante, un vaso roto,
recogí aristas, fragmentos esparcidos.
Sobre el lodo la flor siguió brotando ajena.
Era yo el que quedó fuera del vuelo
de semillas y pájaros.
Bajo ellos sentí
un rumor con mi nombre,
una concavidad sumergida sin fondo,
era como un pulmón que almacenaba huecos.
Quise dormir en su abandono tibio,
rescatar un recuerdo de relojes exánimes.
Sentí otra vez un tacto interrumpido
que me desconocía hostil, incierto, indigno.
Caí así en un sueño donde seguía la huella
de alguien al acecho de un dividido rostro.
Un continuo viaje. Sin fin a rumbo alguno,
bajo la rotación de los días y los astros.
No amaban mi reposo. Era en vano mi esfuerzo.
Esperé a que partieran
y olvidé ante el ocaso su inclemente designio.
 
     

1 comentario:

Alfredo J Ramos dijo...

Hermosa y poderosa indagación sobre (o desde) los límites de la identidad, con una mirada donde confluyen reflexión y canto. Palabras que, antes que nada, siento que hablan de la necesidad del poema: nombrar esa brecha, reconocerla, intentar fijarla, como aquí has hecho, en un puñado de imágenes vibrantes que nos ayuden a comprender qué es, qué somos... Para leer y releer. Sin duda, un gran poema.