miércoles, 9 de septiembre de 2020

Septiembre

Día de lluvia:
picotean los sembrados
las garzas blancas.

El aire empapa
buganvillas que trepan,
lirios que nombran.

La tarde cede
su azafrán y lavanda
ante tu imagen.

¡Quién resbalase
cerca de tu mejilla
como una lágrima!
      


* (Ayer tarde, mientras conducía en un día de lluvia intensa, por un momento vi en un terreno arado una partitura de garzas blancas picoteando entre los surcos la tierra. Sin quererlo, tuve que anotarlo. Poco después en Palma recibí un regalo de enorme belleza -poesía y dibujos suyos- de un hombre retirado, exquisito, sensible a lo que importa, Federico Gallego Ripoll, y a la vez generoso. "Por las sábanas frías se escapan los caballos..." es un verso hermosísimo que incita a leer su reciente libro Las travesías (ed. Renaciminto). Belleza por belleza, quisiera corresponder con este poema cuyo borrador anoté afortunadamente a tiempo.)
     

martes, 1 de septiembre de 2020

A un ser enamorado

Cada cosa en su sitio
encuentra su emoción,
halla su forma.
Dirige hacia tu centro
ese sentir perdido e infinito
por lo que no se borra y nunca estuvo:
imagen de un edén
aún vislumbrado
que en ti has reconocido a pesar de la tierra.
¿Cómo es la noche
que hace ininteligibles los lamentos?
¿Y a la orilla de qué
la espera olvida?
La soledad,
como un violín que hiriera la carne en su pureza.
Te acompaña por fin la luz más honda:
el roce de la imagen que perdura,
el hielo donde el tiempo ya no avanza.
Sucede en ti el aroma. El cielo calla.
La noche muere y late, nada esconde.
Nadie pued
e entender lo que ve desde fuera.
      


* (Este poema, escrito en mi último año de estancia en Jaraíz, y hoy rescatado de su cuaderno por primera vez tras una relectura, sirve para recordar que tal día como hoy hace 10 años empezó la aventura de este blog, sin la certeza de la continuidad, pero con el afán de su cuidado. Y sin embargo ha sido una de las tareas más fieles y, para quien esto escribe, no pocas veces gratificante y sorprendente.) 
   

sábado, 8 de agosto de 2020

Mallorca, al norte

El mar vigilan
centenarios olivos
sobre la sierra.

El tiempo ahonda
sus rocosas cortezas
aún verdeantes.

En los bancales
ennoblecen el valle, 
los cielos calman.

Viejos guardianes
del azahar que florece
en torno a Sóller.

El sol conoce
quién labró este paisaje
como un orfebre.
   









martes, 4 de agosto de 2020

Reflejo

Esa avecilla
en su vuelo que inicia
lleva tu iris.

La tarde llena
de arrayanes y nubes
cada mirada.

Siempre florece
la plaza de tu infancia
cuando la nombras.

Vendría la nieve
despacito a decirte:
si quieres, cuídame.



* (Hace unos días, de las bondades que más aprecio de FB, supe del cumpleaños de una amiga toledana que conocí en 2017 al asistir a la presentación del libro Educación nocturna de Hilario Barrero, tras un encuentro gratísimo en grupo después de una jornada matinal en la Feria del libro de Madrid de aquel año. Quise regalarle un haikú, pero acostumbrado a enlazarlos, no supe hacerlo suelto... Como viví y trabajé en Toledo en 1991, todo ese mundo y el de Hilario, cada vez que lo citan me resuena como algo propio. Podría visitar esta ciudad de nuevo sin perderme. Y he de hacerlo. Molt d'anys, Sagrario.)
  

martes, 7 de julio de 2020

Hiedra

Cuando me llames,
acude a mi ventana
como la lluvia.

Con sus latidos,
una raya de sol
rasga el invierno.

Y añiles cielos
llegan con pies descalzos
desde el otoño.

Ante mi puerta,
la certeza del agua 
y de la sombra:

el verde aroma,
la música elevada 
y una silueta.



*(Revisando materiales antiguos y no muy conseguidos rehice este poema que ahora saco acompañado de esta imagen de una casa de Fornalutx en un viaje reciente.)
  

sábado, 27 de junio de 2020

Más allá de los nombres

                                                  que la tierra es un bien irremplazable
                                                                                            Juan Gil Albert


Si hubiera de morir,
yo te he elegido para despedirme.
Incluso aunque no estés, que en mí estás siempre.
Porque un día llegará en que nos iremos
y al expirar el cuerpo será sólo
una prolongación sin fuerza ni cansancio
que diga adiós a esto. Pero antes,
veré otra vez tus ojos, oiré en paz
el contorno de tu voz y de un gesto
vital y vulnerable y tan cercano...
Podré decir que supe estar despierto,
y atreverme a cruzar la frontera del miedo,
la intemperie, la falta u otro daño,
de modo que este instante
parecido a dormir pero tan cierto y claro
tendrá también su luz, los sonidos tranquilos
y el pulso cotidiano de lo vivo,
como si no pasara nada en lo incesante
ni en el tiempo siguiente hubiese un hueco.
Me basta que hubo un día que enfoqué lo vivido
para sentir mi entorno cada vez más amado.
Si hubiera de morir,
hoy tu recuerdo elijo, tu dignidad
reconfortante, tu sereno desvelo,
semejante al diario cuidado que te tengo.


martes, 23 de junio de 2020

Propósito

Deja el sueño encendido
antes de recoger tu casa.
Siempre hay color, hasta de noche,
y el interior del pozo da un reflejo
en su profundidad que hechiza a un niño
desde que el día desaparece
para acallar su incendio.
Donde hay recogimiento no hay olvido
y somos en reposo lo que somos.
Un lirio nota en torno a sí los ojos
cautivados de verlo, pero es lirio
incluso en el sigilo de la brisa
donde no llega nadie a contemplarlo.
Es más,
un alga fluye en su recodo húmedo
sin que nadie la encuentre. Y sólo así
confía normalmente
lo frágil de la vida su despliegue
en su tarea de ser sin más conciencia
que estar ahí en su lugar preciso
y perdurable
que da relieve y protección a lo que existe,
y es manifestación y apartamiento.
No hace falta más senda
para vivir en este mundo
que desaparecer para encontrarlo,
que esquivar los reclamos
y escuchar en silencio los latidos
de uno mismo o del agua de una fuente,
de cualquier otro signo, desde el canto de un mirlo
al reflejo irisado de la luz vegetal que cae de un bosque.
No aspiro ya a otra cumbre que respirar despacio
o pensarte las veces que recobro tu imagen
y conversas conmigo
mientras busco la umbría salobre del verano
estos días de junio.


    fotografía de María Hoyos, El bosque encantado, 2020.