martes, 10 de mayo de 2022

La vida de otro modo

Lectura de los días, respirar la escritura.
Las palabras asumen la forma variable
del color y la música. Adquieren al hablarnos
el rumor que sostiene para siempre la forma
sin esfuerzo elevada, sin nada que decaiga.
Y sin ser más que nombres que buscan a las cosas
las dibujan de cerca, se adentran en su espacio
descubriendo al mirarlas su pequeño secreto:
que estaban esperándonos, que ya nos conocían;
su frágil recorrido era al fin nuestra casa,
albergaban la llama habitable y serena
con la que el tiempo nunca nos derribe en su fuga.


* (Hoy, 10 de mayo, Ángel Campos Pámpano habría cumplido 65 años. Su poesía, tan importante como lo fue él, sigue estando en nosotros con gratitud y afecto. Como esa imagen suya en la que, al admirar lo que contempla, el poema acaba fundiéndose con la naturaleza en sus elementos más claros como si fuera un signo más antes de disolverse, de desaparecer incluso en su lenguaje. Y de este modo, acaso perdurar vibrando en la materia. Buscó desde el principio la belleza de ver con las palabras. Al hacerlo, nos enseñó a mirar con las más limpias.)

Sobre el cuerpo del río,
el texto del poema
no es más que un círculo
abierto,
              ya ilegible. 

Á.C.P.
 
  

Con Aníbal Núñez, en la librería Cervantes de Salamanca. Foto extraída de un suplemento cultural de El Norte de Castilla en homenaje al poeta salmantino.

sábado, 30 de abril de 2022

La señal

Desde lo más profundo de la noche oigo trinar un pájaro. Desvelado, al oírlo, de otro modo amanece sin luz, al vibrar la apertura del canto en los sentidos. Ese son, al igual que la piel en el juego amoroso, con los ojos cerrados crea en el vuelo el poder de lo oscuro más allá del espacio que al sentir quiere verlo. Más de pronto, el ave se ha callado, ha debido volar y el inmenso silencio deja un túnel sin cauce donde vierte el vacío tras la clara y fugaz plenitud que es difícil contar. Ha cruzado la noche la señal encendida de una llave de oro que franquea un jardín no explorado adentro de los ojos y allí el ave recala en la fuente del pecho. En sus ondas, mi mano rozó el lado clemente de lo vivo, su latido distinto. Aferrado a su mínimo paso, aguardo su retorno. No el del pájaro que nos canta en la noche; en su encuentro de nuevo, la noche desplegada como un pájaro, los ojos que al abrirse contenían el cielo. Y el sonido era espacio, íntimo, indivisible, irrepetido. 

domingo, 10 de abril de 2022

Revelación

El templo en llamas.
¿Qué salvarías,
el fuego, su pureza,
capaz de arder
sobre las cosas
sin tocarlas
para abrirlas
o el sonido
que esperas
acaso aún increado
del que surge la tierra?
Ese temblor en ti
naciente
de lo vivo,
la advertida certeza
de su hondo resplandor
sobre las sombras.
No viste el templo arder.
Su hoguera
sin cenizas,
eligió su lugar
en tu mirada.
Lo sagrado 
era adentro,
la luz que dirigías
al mirar como nunca
llegando a lo que es
sin posibles palabras,
por pura resonancia
como el hondo
latido de la noche
o del mar
ante el día que presienten,
umbral donde vivir,
precisa claridad
donde fundirse.
 

domingo, 13 de marzo de 2022

Inquietud y vestigio

Abierta mi ventana
se posan y aletean dos palomas
en su alféizar,
zurean
y al verme a un paso, cerca,
escapan en un vuelo
al tejado de enfrente.
Acuden temerosas si me aparto.
Más tarde bajo el sol aún se citan,
las contemplo de lejos.
Me dejan tras su encuentro
un tallo vegetal que hubo en su pico,
el pálpito inocente de este día,
un augurio sin fecha. 


* (Si las palabras sirvieran de algo frente a cierta adversidad desmedida podría emplear algunas, pero ante la dimensión del daño irracional e imprevisible que vivimos, me resultan casi todas retórica. Pese a la calidez de los momentos como este descrito, la destemplanza ciega de la historia sigue hiriendo el presente, donde parece no importar ni resultan previsibles los límites. Ante esto prefiero la dignidad del silencio, porque todas las justificaciones que se alcen, los relatos de quienes han planeado esta nueva guerra como los de quienes la contemplan y especulan fríamente con ella son ruido si no parte de la misma miseria que avergüenza. Podía decir más, pero he apelado al silencio. E interiormente, a confiar en lo mejor de la naturaleza humana, por frágil y diminuta que parezca la bondad que nos queda. Preferible a los destrozos que por generaciones a diario vemos sembrar en vidas, ciudades y tierras derruidas por las armas, entre las que ojalá no estuvieran, cuando se emplean para el mal, las palabras.) 



 

domingo, 6 de marzo de 2022

Te percibo en el aire

La brisa configura
al moverse tu nombre.
Las palabras recuerdan, 
como el agua, su origen.
Y lo mismo que el agua 
las palabras se impregnan
de aquel que las invoca.
Como somos resuenan.
En ellas todo cabe, 
pero eliges tu forma.
Una dulce mirada 
las hace diferentes,
una sabia manera 
de acoger lo que dicen.


* (Sin duda lo que tiene más valor en nosotros suele ser lo que existe de un modo espontáneo y sentido. Nos atrae lo que sin ningún esfuerzo genera en lo que hacemos un impulso o una profundidad intuida latente desde lejos e interna, o nos reconcilia con esa serenidad y disfrute del presente en sus cosas, o nos acerca al origen del devenir que somos. Y eso, a partir del diálogo con los elementos concretos de cada día vivido. Trabajando hace tiempo en un proyecto sobre alguien querido y siempre vivo, estos versos recrean algunas referencias en las que con frecuencia me acojo y me siento confortado. Como el regalo con que quedaron grabados los varios momentos compartidos, su modulada voz indeclinable y su modo de ofrecer las palabras como si no pesaran a la hora de mencionar el mundo y al hacerlo, a sí mismo. Hablaba de un amigo.)  
  
                        La luna sobre Artá. Els Pujols, 9 de enero de 2022

jueves, 17 de febrero de 2022

Tras el vuelo

Un árbol seco
sostiene intacto un nido
abandonado.

En él sabemos
lo que el cielo concede
a nuestro paso.

Claridad, nubes,
el perfil a lo lejos
de una montaña.

Ahora delante
el cóncavo silencio
de la materia.