martes, 26 de diciembre de 2017

Fidelidad

¡Qué ha quedado del aire!
La memoria de voces,
la tarde sin señales al ponerse,
el frío que se agita en los cristales
mientras el fuego deja
entrever en sus llamas
el perfil de los rostros
cuyas brasas persisten.
Si repaso sus nombres,
continúa conmigo
la imagen y las luces
de todos los momentos
donde el tiempo era amplio
y el juego lento y libre.
Ahora acuden
con otra piel más sabia
cuando cuidan del mundo.
Ya no existen sus manos,
y por eso las mías
de pronto son mayores
y ahora soy quien extiende
con el calor del heno
la corteza del bosque
o el cobijo de un padre
mientras el día avanza
despacio en su temblor
y el vacío no duele
al arder y abrigarnos
Voy a dormir. Silencio
en la alcoba y el pulso.
Los enseres diarios
a oscuras me conocen
cuando giro en la noche
el cuerpo que se entrega
en el pozo del sueño.
Mi corazón no pesa.
Tranquilo, acepta y siente,
mientras atento sigue
el callado desvelo
de cuidar lo indefenso,
y el aliento más joven
que crece a nuestro lado
nos devuelve en sus ojos
su claridad más bella y frágil.
 

domingo, 17 de diciembre de 2017

Cementerio en el aire

                                             a Luis Arroyo Masa

Al pie de la muralla,
al final de la cuesta
empinada y granítica,
como a vista de halcón
que abarca una llanura inagotable,
se ha erigido el descanso
para quienes moraron
las elevadas calles de Montánchez.
Así que, bajo tierra,
es el aire colgado de un balcón sostenido
la materia en que yace
el pulso de la gente de este pueblo.
Deja que un día la nieve
reúna por la noche, en una sola imagen
caída de las nubes
como cal a estas rocas y paredes,
el alma sucesiva de quienes habitaron
y que rodea esta cumbre,
para que en ella haya,
junto a las piedras milenarias
que señalan la llegada a este enclave,
razón para el perdón a tanta guerra,
sentido al abandono y al olvido,
reposo a aquellas horas de labranza
que aún reflejan los olivos, el musgo,
la vid y los helechos,
clemencia a la fatiga de guardar estos lares.
El sonido del agua cuando llueve en las sendas,
el rezo de la tarde cayendo en los fogones,
el canto de los niños persiguiendo a unos pájaros,
la voz de las mujeres en torno a las labores
familiares, el vaho de las bestias,
la lentitud del bosque donde oír y perderse...
Miro el blancor que cubre estas casas que ascienden
hasta el pie del castillo y su fiel camposanto,
cuya verja conduce a otras calles inmóviles
con otra resistencia:
¿hay belleza en lo inerte frente al cielo cambiante?,
¿hay otra realidad o una clave profunda
más allá de la muerte?, dime por qué volver
adonde, a pesar de que hay flores,
estas están cortadas sobre vasos exánimes.
Es tan cuidado el sitio que sólo el viento daña
las aristas y el liquen de las cruces.
Nada me da la mano, 
más bien, me confirma su tránsito,
su relevo o derrota.
Y el respeto a mis pasos.
¿Cómo daros diálogo, fidelidad, aliento?
Apenas que retorno de los muros que honran
este recodo venerado,
su advertencia de tiempo limitado e injusto,
todo lo que cayó me devuelve a un vacío
que prefiero que llenen otras voces.
Donde suenen las fuentes,
mejor sentir el ruido y el relieve despierto
del día inesperado.
¿Quién viene a recoger de las higueras
como siempre se hizo?
Lo que nace en la tierra celebra su belleza.
Alcanzo con la mano su frutal certidumbre
con la atracción de quien recibe el mundo.
 













lunes, 11 de diciembre de 2017

Bajo la oscuridad. Cortometraje

Hay relaciones amorosas que tienen la condición y tacto de una conversación cinematográfica, con el reflejo y sonido de un real escenario recreado en palabras. Y puesto que así suceden, y descubren esa latitud escondida y paralela de lo que no se daba, no sería posible entender ya ninguna otra historia sin esa proyección de los sentidos en cuya memoria sonora, y necesaria nostalgia, consiste su refugio y territorio, cierto, voraz y desvelado, y donde, sin miedo a lo que dure, todo pasa.
 

martes, 5 de diciembre de 2017

Trece lunas

I. Contradanza

Busca seguridad el frío.
Bajo él todo transcurre
hacia ninguna parte.
El vértigo es ajeno a las alondras.
El alma es manantial
o es insurgente.
¿Puedes parar el sol con un latido?
¿Puedes cerrar la noche sin herirte?


II. Cigarras

"Siempre he huido de los hombres que me han tratado bien. Al final me he quedado con los que en un momento dado te hacen daño y has de salir corriendo".

Soy del planeta Ausencia.
Todavía el reflejo 
de la luna en el agua
no mueve ni una onda:
ni hacia mí ni a la calma
extensa de esta noche desvelada y concreta.


III. Tres axiomas

Contémplate en lo amado que se aleja.
Su aroma llora una patria distinta.

***

Un día de doce horas.
Para que no descienda el sueño ni la noche.

***

La mañana descalza
no entiende tus preguntas:
nace limpia.

 
*(Recientemente aparecido en el número cero de la colección de publicaciones ensambladas La vida desatenta, de la caja revista Bajo Presión, Jaén, 2017.)