viernes, 11 de enero de 2019

Anónima figura

Trazas de lapislázuli
prendidas en su boca
rescatan la minucia 
del taller de una diosa,
de una dulce artesana
volcada en su clausura.
Su perfil aún se inclina
sobre el pincel que acerca
a la luz de sus labios
y deja en su saliva
el relieve que ilustra.
Sin nombre y sin historia
sus ojos bajo tierra
por encima de siglos
afloran y nos llevan
al rumor de la vida
que esta mujer contempla.
Sus dedos cuando pintan
traen semillas de horas
absortas en la imagen
del color de sí misma.



 * (Si bien los ilustradores de libros medievales no solían firmar su trabajo, unas manchas azules en los dientes del esqueleto de una mujer del siglo XII en Alemania demostró que había mujeres entregadas ya entonces a este trabajo. Hermoso, delicado y sorprendente. El mundo es más completo en su imagen y espejo.)

https://www.elperiodico.com/es/ciencia/20190109/historia-pintora-medieval-lapisazuli-7237239
 

jueves, 3 de enero de 2019

Redes

Alto, en el árbol,
el revuelo de plumas
de una cometa.

Una arriesgada
osadía de colores
en ese abrazo.

Mortal viaje
el sueño de dar vida 
a lo reseco.

Nunca atrapado,
en la luz de los parques
el aire es niño.

Por más que ames
hay roces que congelan 
a las libélulas.

El arcoíris
persevera en las ramas
del claro invierno.


 fotografía de Hilario Barrero

   * (Nada más comenzar el año, Hilario Barrero compartió en su muro de FB una fotografía más -y las hay excelentes- de sus paseos por Brooklyn, junto a un haiku suyo: "Pájaro preso, / la mirada de un niño / que aún espera." Son fotos con vida propia capaces de captar lo fascinante. Un desvelo a mitad de la noche me hizo encontrarlo y, a la espera del sueño, jugar con las sensaciones de esa imagen y haiku en ese mismo metro cuyo espíritu e intensidad me son queridos desde siempre. Pude volver al sueño más feliz y más limpio.)


    Y esta fotografía de diciembre es un prodigio. La realidad como una dimensión superior a los sueños. H. B. podría hacer un álbum -de fotos y a la vez de palabras- de un nuevo poeta en Nueva York, por suerte más gozoso, con su cámara y testimonio escrito, en tantas direcciones. Hay material suficiente en su muro de Facebook que lo demuestra. La vitalidad especial de ciudades como N. Y. la saben leer quienes albergan la semilla impagable de vivirla. En la creatividad de estos seres se hace el mundo más rico.