viernes, 11 de enero de 2019

Anónima figura

Trazas de lapislázuli
prendidas en su boca
rescatan la minucia 
del taller de una diosa,
de una dulce artesana
volcada en su clausura.
Su perfil aún se inclina
sobre el pincel que acerca
a la luz de sus labios
y deja en su saliva
el relieve que ilustra.
Sin nombre y sin historia
sus ojos bajo tierra
por encima de siglos
afloran y nos llevan
al rumor de la vida
que esta mujer contempla.
Sus dedos cuando pintan
traen semillas de horas
absortas en la imagen
del color de sí misma.



 * (Si bien los ilustradores de libros medievales no solían firmar su trabajo, unas manchas azules en los dientes del esqueleto de una mujer del siglo XII en Alemania demostró que había mujeres entregadas ya entonces a este trabajo. Hermoso, delicado y sorprendente. El mundo es más completo en su imagen y espejo.)

https://www.elperiodico.com/es/ciencia/20190109/historia-pintora-medieval-lapisazuli-7237239
 

2 comentarios:

Carlos Garcia Mera dijo...

Una de las primeras iluminadoras del medievo fue Ende. Una monja del Monasterio de San Salvador de Tábara, allá por el s.X. Tiene unos trabajos preciosos.

Myriam dijo...

Hermoso poema que honra a estas mujeres escribas,
la mayoría anónimas.

Carlos, como para este y los próximos viernes tengo
entradas programadas sobre Manuscritos antiguos y las tres
primeras van sobre mujeres escribas, en la primera entrada,
he adicionado tu poema con los créditos correspondientes,
por lo que te pido un post-permiso para ello, lista a retirar
el poema si no desearas verlo allí.

Feliz fin de semana y un abrazo