sábado, 31 de marzo de 2018

Revelación

El tiempo acude
al pozo de los nombres.
¿El haiku es breve?

Trazo el dibujo
del día que sucede
en sus vocales.

Lo que te ofrezco
una red invisible
ágil recoge.

Siente que eres
el lugar del origen
para leerlo.
 
 
* (A los poemas les gusta venir a veces de improviso, pillándonos con la guardia baja, mientras hacemos cualquier otra tarea, como esta vez que entre verduras, vapores y cazuelas pensé ¿cuánto dura un haiku? y tuve que ir anotando lo que me venía sobre la marcha. Eso sí, las 17 sílabas del haiku (el mundo cabe en diecisiete sílabas, que cifró don Octavio) se me trastocaron en alguna más: 7-5-7 en lugar de las canónicas 5-7-5. Lo acepté, pero releyendo hace poco el poema preferí ajustarlo a su medida clásica y volví a comprobar que, como tantas veces, la versión más sencilla suele ser también la más lírica. Sigo dejando en la entrada esta fotografía que le pedí a su autora a semejanza de una escena similar cercana a casa y que me procura la ligereza y la felicidad que cabe en un paseo en bicicleta.)
 
  
                           fotografía de María Hoyos, Trento, 2012

martes, 27 de marzo de 2018

Jardín con mirador sobre Mallorca

Un colgante jardín, sin nadie, 
abandonado, a dónde da. 
A donde el tiempo flota 
gentil y reclinado en el silencio. 
Un rostro lo contempla tras la lluvia. 
Las hojas en su danza casi tiemblan 
y el óxido se aferra a cada grieta. 
El sol acude como el día primero 
y el aire lo protege en su reflejo.
Al pie de la cancela que a tu paso
revive estas señales imprecisas.