martes, 16 de mayo de 2017

Seda

Sobre la flor ajada
la mariposa blanca
no marchita

el corazón del agua
quieta.

La flor no sigue a la razón que vuela
la dimensión que el aire no pregunta.

(poder mirarte como a un sabio pozo, 
poder entrar en ti como a un espejo)

2 comentarios:

Alfredo J Ramos dijo...

Metafísico estás, querido amigo. Sin perder perspicacia. Ay, esa seda ausente.
Y, ya aprovechando el envite, y por completo al margen, una pregunta atroz: ¿tiene algún efecto el cambio climático sobre la literatura y, más en concreto, sobre la poesía ambiental? Aquí lo dejo apuntado. Para que, si acaso, lo charlemos y eso. Abrazos.

Myriam dijo...

Mariposa onírica.