lunes, 1 de enero de 2018

Resurgir

Pureza del reposo,
el alma anhela irse.

Al descender el sueño,
ahonda a su regazo.

Batalla de la fiebre,
trinchera de la carne,

el cuerpo abierto duele.
Quisieras aliviarlo.

La luz del día tiembla
ante el claror del aire.

Deseas, como un pájaro,
sentir el tacto leve.

El mínimo momento
del brinco hacia las nubes.

El sol cruza dorando
las semillas que duermen.

Su llama se recoge
en el cuenco del iris.

Renacer es el signo
de morir a diario.

Incluso tras la niebla,
el mar, sin verse, late.

Una mano en su forma
temporal me contiene.

Escribe cada noche
el comienzo de un nombre.
   

No hay comentarios: