martes, 21 de septiembre de 2010

ADN o el Todo

Un amigo me devuelve una carta donde los espacios en blanco se han convertido en ideogramas chinos.

Entonces, el vacío estaba escrito y tan sólo hacía falta unos ojos que supieran leerlo.
 

3 comentarios:

Rafael-José Díaz dijo...

Estimado Carlos:
¡qué gran verdad! Los vacíos suelen, en efecto, contener un silencio que debe ser leído; y, al contrario, gran parte de las palabras del momento no son más que palabrerías que esconden un gran vacío... Gracias y un cordial saludo. Rafael.

Ada dijo...

Los vacíos suelen gritar, son unos gritos lastimeros y profundos llenos de angustia y con el lastre de la soledad.
Un saludo

Efi Cubero dijo...

Palpar ese vacío. Sentirlo como búsqueda
en la oquedad del ser...Tan necesario.