martes, 21 de diciembre de 2010

Confianza

Los días en los que pensamos que la vida en gran parte ya se nos ha ido (y es materia de olvido o ruina para el recuerdo) y cuando reconocemos esa relativa derrota de la fugacidad del tiempo, compensa el sereno placer de contemplarla y dirigirla desde la lucidez que distingue la perseverancia del viaje hacia un secreto puerto, así como no importan el vacío y las máscaras cotidianas, incluso las más íntimas, que saludamos sin remedio a diario.

1 comentario:

Alfredo J. Ramos dijo...

La perseverancia del viaje y el secreto puerto quizás lo cifren todo.