viernes, 26 de junio de 2015

Tuareg

En el desierto,
cada sílaba hermana
es una casa. 

Huella de arena. 
Cada hueco, el latido
de una persona. 

A donde sople el viento 
iré contigo.

Como el ave que vuela 
a donde el agua.
   

2 comentarios:

mariel monente dijo...

Precioso poema, felicitaciones...y seguiré leyendo tu blog. Saludos!

Alfredo J Ramos dijo...

Lindas jaiquillas, Carlos. Y muy apropiadas para esta feroz canícula que, entre otras reverberaciones, traen entre sus espesas horas cierta nostalgia del desierto.