domingo, 21 de junio de 2015

Marcas

En la mano no abierta,
la piel, frontera.

El azogue del tiempo,
dentro, qué guarda.

Cruza una órbita
de canciones heridas.

Calmo la queja
de la noche insegura.

Sobre la umbría tibia
se desprende un aroma.

El cuerpo advierte
el pulso de una estela.

Para el paso descalzo,
la duna frente al agua.

En el mar se refleja
sumergida una roca.
 
  
* (Y en todo caso, hoy, solsticio de verano, en el día más largo del año, este poema en dísticos con esos dos haikus finales leen de la realidad unas marcas capaces de preludiar y sostener la escritura en la vivencia de un fulgor que se intuye, se asoma, o simplemente pasa cerca y vuela.)
  

2 comentarios:

Miguel A. Lama dijo...

Felicidades por estas marcas, Carlos. Un abrazo.

Carlos Medrano dijo...

Querido Miguel Ángel, gracias.

Ahora mismo, por Spotify, Carlos do Carmo canta Cantigas do Maio de João Afonso.
Y en un momento, una visita a Deià, a ver el territorio de Robert Graves, y su tumba, tan sencilla, de nuevo.
Te llevaré, delante de ella, en el recuerdo.