jueves, 10 de febrero de 2011

Sentido

La navaja que corta la pupila
persigue de la luz su verdad última.
Línea de la ceguera que si quema
no impedirá mirar pese a la herida,
no teñirá de sombra las palabras.
Justo al alcance de la mano abierta
el mito del lugar que nos concluye,
la dorada ciudad que te habla y sueñas.

1 comentario:

Carlos Medrano dijo...

El proceso de escritura de un poema a veces requiere de la lectura e impresión de alguien de confianza y suficiente tacto poético que sirva de espejo para confirmar unos todavía recientes resultados u oriente donde aún falta la perspectiva de algunas soluciones posibles, esas que también resuelve dejar pasar un tiempo.

Señalo mi gratitud a quienes desde la apertura del blog puntualmente me han atendido desde su amistad y más que probada capacidad creativa y lectora, o me han hecho llegar sus observaciones, afortunadas, en la reflexión y forma final de algunos de estos poemas y textos: Álvaro Valverde, Francisco Javier Irazoki, Luis Arroyo, Miguel Ángel Lama, Ricardo Senabre, Santiago Castelo. Todo un privilegio, como el de los lectores y amigos que fiel y generosamente ahí siguen y con los que, en el regalo de su atención, cuento.