miércoles, 23 de marzo de 2011

Oasis

No hay intemperie
que merezca el viaje
cuando tú acoges.

¡Qué incertidumbre
que tu estrella de gozo
sople tan libre...!

Al besarte los ojos,
mujer hermosa
que cegaste a la noche.

Tras la ventisca,
las lágrimas de un hombre
que a tierra vuelve.
 
 
* (Sirva este cuento oriental para conjurar como Sherezade otro de los episodios de este marzo difícil donde -es el caso de Libia- el señor de la guerra y el ruido de la muerte exhiben ahora su aquelarre de heces. Y así cierro de paso esta inesperada trilogía en haikus que han respondido de este modo a la adversidad de estos acontecimientos.)
 

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