miércoles, 11 de julio de 2012

Inmensidad


Nadie imagina el mar desde la orilla,
ni lo alcanzan los pies dentro del agua.
El mar lo mismo incita que golpea
y es una inmensidad que sabe y llama.
De noche es boca a donde no volviera.
Su abismo, una canción que no procuro
oír o navegar. Bajo las olas
la muerte es bella pero no hablaría,
la vida es mansa dimensión soñada.
El mar asalta y vuelca en cada hora
una verdad solar a quien lo mira
y entra su cuerpo en él y se abandona.
Un niño juega y al tocar la espuma
apresa ausente el tiempo que le queda.
  

2 comentarios:

Januman dijo...

Hermoso, muy hermoso.

Carlos Medrano dijo...

Me alegro, de verdad. Y gracias por tu afecto.

Tras venirme los dos primeros versos, les concedí tiempo y surgió lo demás. Cuando en algún momento cuesta, es cuestión de esperar, y de oírlo: con ritmo, con sentido, con tacto. Como en todo lo mejor que hacemos, y como tú lo has leído.

Lo escribí con el blog de notas del móvil. En estos casos, las correcciones del papel se pierden y te ves obligado a escribir con más audacia, libre de esa memoria. También el mar con su vaivén continuo limpia y renueva cualquier estado anterior sin excepción ni fatiga. Su fuerza y magnitud siempre cambia y nos cambia.