jueves, 17 de abril de 2014

Escorzo

Cada salto en la danza
es un árbol que busca
ser en el aire un cuerpo,
tan ágil de contornos
que su forma presiente
el temblor del espacio.
La silueta florece
al trazar lo más libre.
La misma luz descubre
en cada movimiento
una metamorfosis:
el cuarzo vibra tenue.
Que todo es un impulso
más allá de los límites.
  
  
* (A uno le gustaría cumplir años como la vida que concibe e intenta dibujar y sostener el más tiempo posible, cada vez más ligera y sin contradicciones. En donde la armonía sea una cotidiana manera de moverse ya adquirida. Que abril marque el comienzo de todo lo favorable capaz de sorprender e impulsar nuestra vida. Y sólo lo distante sean las sombras.)
  

2 comentarios:

Alfredo J. Ramos dijo...

Supongo que de tu propio cumpleaños hablas, y aunque llegue no ya tarde sino casi póstumo (...xageraoooo), me sumo alegre a esta danza tan clara y bien dispuesta, cifrada magistralmente en esa verdad, tan exacta, de que "la luz descubre / en cada movimiento / una metamorfosis". Celebro contigo la renovación de abril. Y te (nos) deseo que sea tan gozosa como sea posible. Un fuerte abrazo

Cristina dijo...

Nacemos un poco cada día, al menos eso pienso yo, ya desde hace unas cuantas lunas. Abril, tu mes, el de tu nacimiento 'oficial', mayo, el mío, nací doblemente en este mes. Pero acaso los meses sólo son recordatorios para aquellos despistados que aún desconocen la renovación diaria. Te leo ligero, flexible como el bambú. Siéntete afortunado.
Las sombras no caben dentro de la primavera :)
Un beso fuerte, Carlos.