viernes, 28 de agosto de 2015

de Contra toda razón, II

No hay ebriedad,
ni rapto,
ni la vida es incendio...
Honda sacralidad,
el tacto más inédito,
unísono, olíamos
a incienso,
no has tardado,
y estás aquí, latido,
signo allego,
lo indecible absoluto,
sino el hallazgo puro,
el gozo que reencuentro,
el cómplice sentido:
e invádeme de pronto
tu figura.
    

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