viernes, 4 de septiembre de 2015

de Contra toda razón, III

Mis labios frente a niebla
y luce qué:
lo amado,
el ser,
el aire -¡oh voces!-
paloma que me nace
de
lo extinto.





Y que no hay que morir
para huir del dolor.
Doy fe de ti:
espacio         (duda)
existe;
tu pupila, afluencia;
el don de viva carne
conmovido.



* (De este modo, he traído aquí los cuatro fragmentos de aquel comienzo de Las horas próximas, en estos días en que el blog cumple cinco años. Recuerdo lo que aquella primera entrada decía: "Las palabras pueden cambiar el mundo." Ahí seguimos. Con la convicción de que el mundo puede ser diferente desde algunas palabras.)
   

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