miércoles, 21 de septiembre de 2016

Imagen

Rechazamos el límite
y de él viene la forma.
El mundo es un contorno
de belleza tangible,
un rumoroso impulso
o un ávido cobijo.
El entorno inmediato
es medida creciente
de todo lo alcanzable.
Cabe en él suficiente
remanso y su materia
aguarda ser espejo,
proyecto, o el espacio
donde cada elemento
nace también escrito.
Son un humilde alarde
los sucesos diarios.
Nada queda tan lejos.
Lo fugaz, lo concluso
son también el trazado
del relieve del mundo.
Con forma de nostalgia
perfilan nuestros ojos,
suavizan el deseo.
El sueño abre otras puertas
que preludian lo nuevo.
Bajo el sol lo radiante
dibuja los colores,
nos conduce a seguirlo.


* (Estaba en el blog de notas del penúltimo móvil, que le ha dado por resucitar. Suelo escribir bastantes poemas tecleando en ellos. Total, siempre llevamos estos teléfonos con nosotros, en un bolsillo. Un poema fechado, no concluido y con buen aspecto, entre otros apuntes sin interés. Por suerte, la lectura me llevó a retomarlo y esto es lo que he terminado de componer ayer mismo. Coincidiendo con esta favorable noticia de José Luis Bernal, que me ha alegrado y al que le brindo este poema para celebrarlo.)

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