domingo, 21 de marzo de 2021

Lentitud

¡Qué daga extraña
divisar tan al fondo
la tarde quieta!

Deja en los ojos
un licor la tristeza
lejano y hondo.

Sin sol parece
bajo el cielo cubierto
la luz ausencia.

La lluvia empapa
el mar que no se mueve
ni el aire toca.


* (Así estaban los cielos el pasado viernes camino de Santanyí, a la altura de S'horta, donde Paco de Lucía adquirió una casa de campo para vivir retiradamente. Qué pena no haber podido parar el coche para acompañar este texto con la imagen de la densidad de las nubes, la inmovilidad profunda de la tarde y, al lado, el reposo del mar, todo marcado por una espesa luz azul intensa, anterior a la lluvia y el viento que llegó más tarde.)
 

2 comentarios:

francisca diaz fernandez dijo...

Qué bello y evocador espectáculo; te sientes
dentro de él sólo con leerlo, y te contagias
de esa pesada soledad que araña el alma,
cuando presagia la tormenta.
Mi admiración y mi respeto siempre.
Y mi abrazo desde el océano.

Carlos Medrano dijo...

Muchísimas gracias, Francisca, y recibe también tú mi abrazo que llegue hasta Canarias, felizmente añoradas y donde no me hubiera importado vivir o retirarme y disfrutarlas.