lembrança de Á.C.P.
Mecido por la luz de la memoria
reposo en el vergel de las palabras.
Regresan de la ausencia como eran
los gestos pensativos, la otra forma
sencilla, habitual y confiada
de respirar y contemplar las cosas.
El mar añora y late en la dehesa,
Monfragüe imita el resplandor de Sintra.
Me basta y acompaña una presencia
indefinible, corporal, segura.
Parece que tú estás y tu voz sigue.
Los días se suceden sin distancias.
El mundo se refugia en dos idiomas,
dos lenguas que en tu boca me pronuncian.
Amor es libertad, la primavera
presagia en nuestras manos su semilla.
Ángel Campos Pámpano leyendo en el Aula de poesía Enrique Díez-Canedo de Badajoz
el 26 de mayo de 2005

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