lunes, 13 de febrero de 2012

Artà, la nieve

Sobre la destrucción
la nieve
su mano blanca deja.

Vemos pureza
en donde el mar sostiene
el valor de una lágrima.

Si se disuelve,
entrega el agua
su memoria a la tierra.

En el frío que conduce
hacia sí
a la semilla.
 
 

* (Ayer nevó dos veces sobre Artà, a la mañana y a la noche. En ambos momentos salí a dar un paseo, más personal el último. Estas son notas recogidas en ese recorrido gracias a ese silencio y las impresiones de la naturaleza. Al levantarse el día las sierras de alrededor estaban blancas. Luis Arroyo me pidió que no abandonase el blog. Cualquier paseo permite unos apuntes, un borrador. Enseño estos. Tomo notas de lo que me alimenta y rodea. Pero el silencio no es vacío, también son los estados necesarios para poder decir algo sin la repetición del oficio.)
      

4 comentarios:

Elías dijo...

Cada verso, Carlos, como un copo de palabras leves cayendo, empapando suavemente al lector.

Me sumo al pedido de Luis.

Un fuerte abrazo.

Efi Cubero dijo...

"...Nada queda en la mano cuando intentas
retener sobre el hueco de la palma
un poco de su ambigua transparencia.
Remolino de un prisma de cristales,
biselado trasluz –danzan estrellas-.

Solo el viento susurra en este espacio,
que hay un temblor de invierno
en la mirada."
E.C.

Querido Carlos, para tu hermoso invierno de Artá, y a la manera de Elías, te dejo este suave copo que aunque se derrita en las manos nos quedará siempre eterno mediante la magia de la palabra.Un abrazo.

Carlos Medrano dijo...

Me abrigo con la belleza de las palabras de vuestra amistad. Y las de la ilusión en los ojos por la lectura de esta nieve que sé que ha caído de este modo ante los que al llegar a esta isla la han encontrado. Todo parece más intacto y seguro tras ella, distinto. Limpia al caer, sobre todo si es dentro -basta con respirarlo-, y nos recuerda algo.

Elías en una entrada reciente sobre los esquimales hablaba del tiempo de las palabras sagradas que podían convertir y darnos todo lo que contaban. ¿Por qué no íbamos a estar preparados de nuevo para hacerlo? La naturaleza cada día nos acerca los signos capaces para recuperar ese poder original -olvidado más que perdido-, y al que tantas veces acude cierta escritura en conexión con lo básico. ¿Alguien recuerda Las voces del desierto sobre los aborígenes de Australia? Allí Marlo Morgan explicaba el valor chamánico del hombre con su espacio. Todo lo contrario al destrozo y división de la tierra que habíamos heredado.

Luis Arroyo dijo...

Me alegra, Carlos, poder seguir leyendo tus versos en el blog. Tus palabras, como la nieve, dan calor y compañía. Un abrazo.