miércoles, 7 de marzo de 2012

Vasijas

                             (con el recuerdo y lectura de José Jiménez Lozano)
 
En la memoria
reposan
huellas como vasijas
del resto de la vida.
¡Si la vida cupiera
en ánforas más limpias y sin forma!
Haz de una red
mirada con hilos de inocencia.
Que en ti quede la dicha
o una brisa ligera.
Que no atrapes ya nada.
Mira la tarde todavía
de una luz que en ti llevas.
 
 

* (En abril del 98, cuando aún faltaban unos años para que fuera construido el Ave a Valladolid que ha convertido en una hora la distancia con Madrid, yendo de viaje hacia allí en un más reposado tren de entonces y recién leído el libro Tantas devastaciones de Jiménez Lozano, por el que conocimos su escritura poética y del que recuerdo su sensación de la dureza de la vida por la mano del hombre, escribí este poema durante el viaje con la aspiración, por contraste, a esa armonía apacible no reducida a derrota, y que por las ventanas de aquel vagón devolvía con tanta rotundidad la claridad de la naturaleza.)
 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

los tres primeros versos son una "jaidilla" preciosa. te quiero Carlitos.

Alfredo J Ramos dijo...

Hermosas vasijas, Carlos, hoy transformadas en urnas cinerarias, para acompañar el último vuelo de un hombre sabio, bueno, espiritual y, en el sano sentido de la palabra, "santo": fue quizás, en nuestros tiempos, el alma más afín a su paisano Juan de Yepes, al que tanto admiraba. Sigamos leyéndolo.