viernes, 28 de enero de 2011

Mientras llueve

A veces, al expresar algo sentido espontáneamente como verdad o justicia, se abre, en ese afán necesario de la comunicación y el contacto personal, una herida inesperada que pesa llevar sobre la verdad afectiva. Y nada vale lo que el dolor recuerda que separa.

1 comentario:

Luis Arroyo dijo...

El hilo de la comunicación nunca se romperá si perdura otro hilo, el de la amistad y el cariño. Y al fondo, en la esencia, valdrá siempre el recuerdo entrañable del afecto ya que la verdad puede encontrarse, y completarse, desde perspectivas muy distintas. La discrepancia no debería ser, a mi juicio, una herida; y si provocara dolor, convendría que fuese pasajero.

Sigue escribiendo para que los que somos lectores podamos compartir tus palabras: como dices en otra entrada de tu blog, la lectura recrea la escritura. Siempre agradeceré que quien escribe bien no deje de hacerlo. Un abrazo