viernes, 15 de julio de 2011

Del paso de los días


                                            a Jesús García Calderón y Leonor Hinchado


Pues ves lo que se salva de los años,
soy fiel a mí tras lo que fue segado.
Te entrego el brazo con el que no escribo
y la oquedad del mundo en su silencio.
Tuve fe en las palabras más hermosas
que con amor brotaron de mis labios.
La noche conoció constelaciones
caídas en destellos sobre el alba.
De lo que viviré no sé qué parte
será corona o resplandor de abismos,
llegada y fuente o barrizal de olvido.
Tendré lo que ahora tengo: del verano
la claridad de su sabiduría,
la mano abierta con que aparto el frío.
   

3 comentarios:

Jesus María García Calderón dijo...

Muchas gracias por este magistral poema que cuelgo inmediatamente en mi blog con tu permiso. Un fuerte abrazo.
Jesús

Elías dijo...

Carlos: un espléndido poema para un espléndido amigo y mejor persona.

Un placer y un honor contaros como "compinches del alma".

Pdta: Disfruta de Sesimbra.

Abrazos.

Carlos Medrano dijo...

Lo que el paréntesis del tiempo ha impedido así como la dispersión del destino, las palabras rescatan. Hay una gratitud en el recuerdo amable de personas cuyos esfuerzos nobles y gestos mínimos son calmos como el sueño. Estoy seguro que lo mejor de nosotros ha de servir para algo, ha de quedar en algún sitio, al igual que en la vida lo frágil resiste a las devastaciones. En mi memoria convivo con vosotros en la tranquilidad del tiempo bueno, y en la esperanza de lo favorable.