sábado, 23 de marzo de 2013

Moneda (efigie antigua)

                              a Juan Ricardo Montaña

En tu pecho percibo

intacta la palabra
que bastaba.
Después de la derrota,
el alma impregna al viento
el rumor del deseo.
Y en ese altar velado,
como quien pulsa el agua,
al fondo te reclama,
libre de un dios,
un cuerpo.



* (Hay lugares de los que uno salió hace mucho tiempo sin posibilidad de retorno. Eso sucedió en octubre de 1979 con Don Benito, en cuyo ámbito había discurrido mi relación con el mundo hasta entonces. Al cabo de casi 34 años, acabo de dar una lectura de mis poemas, ayer 22 de marzo, en la magnífica y acogedora Casa de la Cultura de esta dinámica población extremeña. Invitado por quienes de corazón han querido hacerme sentir de nuevo en casa con esa calidez del "no estás lejos". Fue un emotivo acto donde hablé de poemas y recuerdos y en el que quise ir a ese lugar de las palabras que hace de lo contado un universo compartido. Había escrito días antes de venir este poema que, en su reflejo pagano, mi buen amigo Juan Ricardo podrá también regalar a todos los que disfrutaron, y así me lo hicieron pasar, de este encuentro. Gracias.)
   

martes, 12 de marzo de 2013

Profundidad

                          I

Y el día que la memoria se disuelve
y la palabra escrita torna
a ser tachón o marca sin sentido,
y el aire es aire pero ya sin nombre,
y todo es un recuerdo insostenible
de lo que sabe a fin pero es olvido,
¡ay!, clara despedida de las cosas,
¡qué se eleva y qué dejas
en tu llama impalpable
antes de irte!


                II

En mis ojos de arena
la luz ahora es líquida
y permanece al pie
de las horas selladas,
envueltas en la herida
y el silencio interior
de todo lo vivido.
Oculto en el desvelo,
las horas no detienen
el tacto derramado,
la renuncia, la espera.
Ni hay palabra que puede
devolver ahora nada.


*(El sábado pasado, en un corto viaje, que siempre es ir camino de algo, tal vez hacia uno mismo con lo nuevo y el espacio por techo, volvieron a asaltarme unos versos e ideas que anoté antes de perderlos. Poco después, comiendo a solas, busqué su mejor forma con el placer de escribir e hilar su reflexión que incluso en lo fallido nos devuelve una imagen que es un aprendizaje perseguido. Hoy, creo que esa imperfección que pende de algunos borradores ha apartado la niebla de una silueta capaz de hablar y darse por sí misma, a pesar del autor y por encima de él. Eso deberían ser los textos, criaturas libres que nacen para algo que va más allá de nosotros, que no nos pertenecen, como tampoco a nadie. Quien lo escribió se reconoce en su presente en ellos, pero cede ese cuerpo y su testigo a lo que quiera la fortuna y el tiempo. Leo en estos días Retrato de un hilo de F.J.Irazoki y me asombra la sintonía de estos dos poemas con lo frágil y vulnerable de lo recogido en su libro. Por él y sus mejores deseos ahora brindo, así como agradezco la lectura previa que tuvo a bien hacerme Efi Cubero.)

Ayer fue 11 de marzo. Algo me invita a ofrecer este poema a todas aquellas víctimas de aquel terrible y no resuelto atentado. Nada se escribe al margen de lo más humano.
  

jueves, 28 de febrero de 2013

Desierto

Sobre lo que fue error
-si admites la derrota-
se alzó pronto el poder
de un tacto mudo,
la negación
a una truncada ofrenda.
Creí sin red donde
se helaron cauces,
volví de un sol
que me otorgó cenizas.
Tu imagen me acercó
la belleza del mundo,
relámpago en el cual
el vacío fue el fruto
y el canto la extensión
para un dolor sin cuerpo.
Tantos años después
y fiel a mi espejismo,
renuncio a la ambición
de captar el murmullo,
de sostener la luz
donde brota el castigo.
 
 
* (Con la conciencia de no dejar abandonado el blog más de la cuenta, y a pesar de tareas y fastidios que nos impiden la clara captación en la escritura de las cosas y el ocio necesario para estas tareas, hoy de viaje hacia Valladolid buscaba entre los cuadernos que me traje un texto de 1983 que me apetecía sacar con alusiones a aquel año que transcurrió en Cáceres. ¡Ay!, quedó en casa. La entrada la ensoñé en mi imaginación mientras cruzaba en autobús la sierra de Madrid algo nevada, por cierto. Pero releyendo unos poemas de amor de esos años 80 nunca impresos, me dió por reescribir un final o enlazar una continuación de ellos, allí donde esa reflexión me pareció hoy posible. Este ha sido el efecto que, en cualquiera de sus lecturas, comparto y ofrezco.)
 

domingo, 10 de febrero de 2013

Inercia

Sabes que no te mueres.
Un día te confundes con la tierra.
Entonces tal vez creces o reposas.
Antes, sientes que te vacías,
asistes a pequeñas extrañezas:
es más ligero o más profundo todo,
no hay peso, o los ojos
no ven igual, en ellos ya está el mapa
donde las claves de la vida
eran al margen de la lucha.
¡Qué queda! Puede crecer
la hierba encima o ser el pecho
una oquedad yacente, una bahía,
la efímera conciencia de una nota, de una luz
o de la tibia sensación de esta morada
en la que hoy sigue amaneciendo aunque golpea.
 

domingo, 27 de enero de 2013

Invernal

                II

En el vaho recoges
la música del aire.

Deja que tiemble
el sol que en la piel late.

El frío tenue
que despierta los bosques.

Bajo los guantes
aguardas los colores.

Habrá uno verde
que a los otros incite.

Y vendrá el vuelo
de insectos en la noche.

Por eso sabes
que esperar te conduce.

Que un simple brote
es memoria de un géiser.

Que el frío es parte
de la danza que esconde.
 


domingo, 20 de enero de 2013

Invernal

               I

Niebla en el valle.
Las montañas emergen
desde otras luces.

Entre las nubes
la espiral del abismo
nos sobrecoge.

Un sol de invierno
desciende por la nieve
detrás de un pájaro.

Disuelve el rastro
del aliento brumoso
de la ventisca.
  
  

* (Sigo insistiendo, hay borradores que se salvan por un momento de gustoso trabajo y tiempo libre. Sin este, no hay quien construya ese territorio vislumbrado que no sería palpable fuera de las creaciones. Y la escritura genera escritura, como mostraré en la próxima entrada. Nadie que escribe deja simples palabras si las concibe desde dentro de ellas. En esta mirada y uso de las palabras hay actitudes y valores. La escritura es un reto de lograr una vida diferente. Al menos con esta motivación he ordenado la mayoría de las que esta página caben, o consiste el esfuerzo que -sea útil o no- he querido concebir y transmitir al emplearlas hasta ahora.)
 

domingo, 13 de enero de 2013

Melancolía

Melancolía,
margen del absoluto,
fuga inútil,
extensa lejanía de una 
fuente certera
a un paso de las ramas
asomadas al agua
y a sí mismas. Su clara
diferencia
se escapa de los labios,
la verdad y las formas.
Vana queja
dorada, dulce, quieta,
encendida por siempre
en la imagen y voz
que el vacío agudiza.


* (Hay borradores perdidos y poemas olvidados o no tocados en largo tiempo. Este es uno de ellos, y al releerlo ahora me merece la pena salvarlo. Hay fragmentos y versos que después de un periodo de meses -y hasta años- logran tener sentido o una forma ya válida por algún cambio en nosotros o en alguna palabra. Cada poema se impone, y algunos nos extrañan, otros nos convencen desde el momento de escribirlos. Y luego al volver a ellos, como a un álbum de fotos, las sensaciones que nos devuelven no son fijas, al igual que nosotros cambiamos y nos reconocemos o sorprendemos en el tiempo. Pero el poema una vez escrito es libre, y si ha nacido hay que dejarle paso, disfrutarlo, y esperar la llegada del próximo.)