jueves, 1 de septiembre de 2011

El fin de la avaricia

Asombrado desgranas
la belleza minúscula.
   
Bajo tantas semillas
la luz se descompone.
   
Donde se abren las puertas,
el silencio precede.
   
Así la piel vacía
disuelve, olvida, entra.
   
Una clave no escrita
que estaba en ti respiras.
   
La densidad del cuerpo
atraviesa la nada.
    
  
* (Hoy hace un año que nació este blog, isla de lápices. Su nombre ya lo tenía desde el mes de enero anterior, pero el momento de la aventura iba siendo aplazado hasta que esa noche del 31 de agosto previa al comienzo de mis tareas de clase me propuse iniciarlo con las tres primeras entradas que ya tenía en mente para su arranque. Fue un salto por completo al vacío, de la mano del atrevimiento y del vértigo a algo desconocido. He de reconocer que la travesía fue sin embargo favorable y sin miedos. Cada ocasión fue reclamando su presente. Escribí lo que sin la atención exigida del blog nunca hubiera surgido. Y rescaté una muy pequeña parte de lo alguna vez publicado, y algo más de lo escrito y guardado en veinte años de predominante silencio. Ahí quedan 80 entradas, y el pulso de un año con reflexiones e imágenes de lo que ante mí tuve. Hubiera deseado que el mundo fuera más amplio. Sobre todo cuando se vive en una isla hace años con la ambición positiva de querer ir más lejos. Que en el fondo es adentro. Pero cualquiera puede procurar captar, como los escritores viajeros de los haikus japoneses clásicos, el instante, las sensaciones y a ser posible la sabiduría de la vida que discurre cerca. O ir a por ella. Nada de lo que he mostrado aquí lo hubiera podido hacer sin esa imagen del mundo y la compañía de sus elementos. Aún desde el riesgo de lo que desconozco y no ha sucedido, sólo por el esfuerzo de este año tengo la sensación de que algo es más fácil, para así sostenerlo. Ha sido un inesperado paso del viaje. Y como siempre, vuelvo a no saber si tendré de nuevo palabras a mano con las que referir algo. Sí que expreso una gratitud sincera a los lectores y amigos que han mantenido este tiempo su interés y diálogo, desde los más invisibles a los cálidamente cercanos.)
  

4 comentarios:

Januman dijo...

Feliz aniversario.
Que las palabras que germinan en ti nos sean concedidas.
Y un abrazo

Carlos Medrano dijo...

Yo te agradezco las tuyas, J., que me sirven como respuesta confortable. Imagina que al tirar una piedra a un estanque desaparecieran las ondas con las que jugamos de niños.

Nada cuesta romper el silencio tras el que la vida bulle. Y sentir su movimiento. Por un momento simulo ver del todo quietas las hojas de los árboles y no sé cuánto tiempo nos sería posible mantener esa inmovilidad sin que nos hiciera daño.

Otro abrazo igual de grande

Á.V. dijo...

Que no cese este rayo, Carlos. De luz, preciso. Ninguna manera mejor de celebrar el primer aniversario que con este excelente poema. ¡Salud! Álvaro

Luis Arroyo dijo...

Felicidades, Carlos, por el primer año de tu blog. Como te dije cuando lo abriste, gracias por compartir tus versos.Yo creo que estamos todos menos aislados por el diálogo que se origina a través de tus palabras.Un abrazo, Luis.