domingo, 13 de septiembre de 2015

Fragua

Se pone el día
sobre la isla.

El poder de la noche
ancla su orilla a tierra.

Inclinado a las olas
el silencio descansa.

Un jardín de agua clara
hace oscilar la luna.

Y el pie dentro del agua
nunca deja memoria.

Quien se desvela inicia
la luz interrumpida.

Ante el mar unos ojos
sin querer se reflejan.
 
 

* (Es el primer 11 de septiembre que no he podido felicitar en su cumpleaños a Santiago Castelo. Por su final, este poema me lleva a recordar aquellos Cuatro emblemas que dirigí a él, Ángel Campos, Álvaro Valverde y -como dije- quise estar con vosotros. Ahí seguimos estando.)
  

viernes, 4 de septiembre de 2015

de Contra toda razón, III

Mis labios frente a niebla
y luce qué:
lo amado,
el ser,
el aire -¡oh voces!-
paloma que me nace
de
lo extinto.





Y que no hay que morir
para huir del dolor.
Doy fe de ti:
espacio         (duda)
existe;
tu pupila, afluencia;
el don de viva carne
conmovido.
 
 

* (De este modo, he traído aquí los cuatro fragmentos de aquel comienzo de Las horas próximas, en estos días en que el blog cumple cinco años. Recuerdo lo que aquella primera entrada decía: "Las palabras pueden cambiar el mundo." Ahí seguimos. Con la convicción de que el mundo puede ser diferente desde algunas palabras.)
 

viernes, 28 de agosto de 2015

de Contra toda razón, II

No hay ebriedad,
ni rapto,
ni la vida es incendio...
Honda sacralidad,
el tacto más inédito,
unísono, olíamos
a incienso,
no has tardado,
y estás aquí, latido,
signo allego,
lo indecible absoluto,
sino el hallazgo puro,
el gozo que reencuentro,
el cómplice sentido:
e invádeme de pronto
tu figura.
 
 

domingo, 23 de agosto de 2015

de Contra toda razón, I

             - en el silbo del aire inaprensible y quieto -

Tácito amor, secreto

como el beso,
penumbra secular,
altar y asombro,
alta profanación
para un eterno asalto:
fulgor que crece en ti
y acoge íntegro.
La vida es
sin error. Cesa
un momento
el daño. Remanso
sin olvido.

 

* (Después de un año, vuelvo a rescatar un poema de Las horas próximas. Este que, tras tres poemas breves que enmarcaban y anticipaban el libro, iniciaba la primera parte, titulada así, Contra toda razón, porque aquel hechizo invernal se abrió, en palabras que guardo, "contra toda razón", es decir, inesperadamente, del mismo modo que, pese a su alto gozo, luego quiso cerrarse, atravesado por su alfa y omega casi desde el principio. He vuelto de Valladolid hace un mes donde he recordado el momento de aquella escritura surgida entre mis 24 y 25 años, poco antes de mi conocimiento personal de Francisco Pino, sin cuya deslumbrante lección tanto este libro como mi escritura posterior no hubiera adquirido del todo su intensidad y depuración deseadas. Sigo creyendo que aquel libro, escrito hace más de un cuarto de siglo, contiene un  homenaje  delicado y sentido a esta ciudad castellana a la que tanto debo. Aunque sin las señales externas que hiciera palpar más su itinerario de enclaves y calles. Tras este fragmento, iban tres más que iré mostrando en los próximos días. Expresaban, y expresan, el momento de la conmoción y lo puro. Aprovecho ahora para corregir un descuido -mío- visto después de editado el libro.)
  

miércoles, 12 de agosto de 2015

Reverso

Hay una parte del viaje en la que se coincide.
Y órbitas que se borran. Y espacios que se mueven.
Todo encierra su ayer desde el origen.
Y la noche que calma
otro día es ausente.
No te asombres ni asustes.
Deja que te comparta lo que no se diluye
y al ulular evoque
sin forma, como el agua,
lo que nunca fue daño, ni fatiga, ni límite.
  

lunes, 3 de agosto de 2015

Un cisne

El despertar tiene forma de muerte, pero es el desprendimiento de una capa de muerte que ha cumplido sus límites. En la metamorfosis es la oruga la que se ahonda y sucumbe. Quien traspasa esa nueva placenta donde ni el aire importa accederá al abismo cuyo espacio se amplia fácilmente ante las alas que lo crucen.
  

viernes, 31 de julio de 2015

Relámpago

Basta un segundo
a la totalidad de un gesto.

Fresco, en un guiño,
se agita lo absoluto.

Fulge en los ojos
un arcoiris líquido.

Así en tus labios,
el cántico del mundo.