sábado, 7 de junio de 2014

Envío y razón de las dedicatorias

Todos estos espacios nos construyen. Y qué lugar o edad no se comparte. Porque incluso el silencio nos descubre el entorno, nos adentra en nosotros, y revela los seres, lo distante. Un momento en que aguardas desde lejos el júbilo y el invierno equidista del calor, y persistes.


*(Este poema cerraba aquel cuadernillo volandero, de edición no venal, aparecido en Valladolid en mayo de 1996 con el número 95 de aquella generosa y muy sencilla colección dirigida por Rafael Marín bajo el nombre de P.O.E.M.A.S. y repartido por algunos bares y librerías llamado Imágenes, encuentros. Este poema, que indicaba el propósito del conjunto, fue escrito en mis años de Jaraíz, en los que viví visitando estos tres espacios ahora separados (Cáceres, Valladolid y Mallorca) y que por fortuna entonces estuvieron en aquel destino laboral más a mano. Luego vino un largo viaje en el vientre de la ballena del que quedan las señales de algunos afortunados poemas.)
  

domingo, 25 de mayo de 2014

Un lugar de Sicilia

Frente a un tiempo superior al humano
los olivos vigilan unas ruinas antiguas.
Si alguien vivió aquí,
hubo risas y fruta,
tejidos con colores,
ojos de seducción, juegos de agua,
quedan en la nostalgia estas imágenes,
no en las piedras que vencen
con su calma dorada
la erosión y el verano.
Otra hoguera las cubre adentro de los ojos.
Entre flores silvestres y amapolas
el vibrar de una flauta agita tu memoria.
Te parece que llegas a un lugar que no cansa,
a un rumor que sucede.
Tantas noches de olvido
y el sol te reconoce.
  
  
* (Hacía días me venían recuerdos de un viaje a Sicilia de hace casi diez años: Monreal, Erice, Segesta, Agrigento, Siracusa, Noto, Ragusa, Taormina, Messina, Cefalú, Palermo, el Etna... Una isla demasiado grande para visitarla en una semana. Se necesita el doble. Mucho quedó sin ver o pasamos por allí sin descanso. De sus muchos enclaves clásicos, tomaron la palabra y vida estos restos que aquí retrato. Más que yo, fueron ellos quienes hablaron y me eligieron. Alguna vez sucede: hay lugares que nos esperan para contarnos algo.)
  

domingo, 18 de mayo de 2014

Linde

Te vi,
pasé contigo lentas, hondas tardes,
la luz fue sorprendida
palabra, imagen, noche.
 
Y un día frente al mar, donde el sol nace,
volverte a requerir
para que nunca
el tiempo que aniquila te despoje.

 
* (De mi primera estancia mallorquina rescato este poema recogido en el cuadernillo Imágenes, encuentros que de este modo sigo proporcionando en el blog su acceso completo a él.  La frescura y belleza de estas palabras me trasladan a un estado y lugar de la inocencia, posible y recreado sólo en ellas. Que a la vez son luces y contornos intactos en la realidad y la memoria.)
 

lunes, 5 de mayo de 2014

Tentativa

Hay dos tiempos en la creación: el de la voz y el de la escucha. Lo ideal sería más bien su cercanía. Pero esta nunca ha faltado. La del primer lector que era uno mismo. No hay palabra que importe o se mantenga sin haber sido verdadero espejo antes de darla. Y por lo tanto, transmita una mirada. O se convierta en ella.
 
Sin que nada arrastrara de nuestra densa circunstancia. Más bien, la claridad de lo que empieza, la invitación a lo que asoma en sus múltiples formas.
  

jueves, 17 de abril de 2014

Escorzo

Cada salto en la danza
es un árbol que busca
ser en el aire un cuerpo,
tan ágil de contornos
que su forma presiente
el temblor del espacio.
La silueta florece
al trazar lo más libre.
La misma luz descubre
en cada movimiento
una metamorfosis:
el cuarzo vibra tenue.
Que todo es un impulso
más allá de los límites.
 
 
* (A uno le gustaría cumplir años como la vida que concibe e intenta dibujar y sostener el mayor tiempo posible, cada vez más ligera y sin contradicciones. En donde la armonía sea una cotidiana manera de moverse ya adquirida. Que abril marque el comienzo de todo lo favorable capaz de sorprender e impulsar nuestra vida. Y sólo lo distante sean las sombras.)
 

viernes, 4 de abril de 2014

Música para días crecientes

Hay veces que el amor es un mínimo gesto:
una mano apoyada en otra mano,
una cabeza que se inclina y duerme,
o esa tranquilidad del fuego amable
que destella en los lirios.
Deja que el aire suene
sin que nada te aparte ni te inquiete,
sin que aceche la imagen o el nombre del silencio.
Y en su cristal la tarde como la piel se amolde,
y su verdor te acerque el canto de los pájaros.
 
 

lunes, 24 de marzo de 2014

Brecha

He venido hasta aquí en busca de algo,
mi centro estaba no hacia adentro, lejos.
Era una algarabía o un estallido,
un periplo incitante, un vaso roto,
recogí aristas, fragmentos esparcidos.
Sobre el lodo la flor siguió brotando ajena.
Era yo el que quedó fuera del vuelo
de semillas y pájaros.
Bajo ellos sentí
un rumor con mi nombre,
una concavidad sumergida sin fondo,
era como un pulmón que almacenaba huecos.
Quise dormir en su abandono tibio,
rescatar un recuerdo de relojes exánimes.
Sentí otra vez un tacto interrumpido
que me desconocía hostil, incierto, indigno.
Caí así en un sueño donde seguía la huella
de alguien al acecho de un dividido rostro.
Un continuo viaje. Sin fin a rumbo alguno,
bajo la rotación de los días y los astros.
No amaban mi reposo. Era en vano mi esfuerzo.
Esperé a que partieran
y olvidé ante el ocaso su inclemente designio.