jueves, 2 de febrero de 2017

Canción de tarde

                                    (homenaje a Manuel y Antonio Machado)

Crucé la orilla
de un murmullo de flores
tras una verja.

Allí el silencio
del violín de las nubes
sobre la seda.

Mi sed sentía
a la sombra del agua
la transparencia

de los colores
ágiles en la brisa
junto a la hiedra.

La celosía
que entremezcla y desvela
una silueta.

Cielo y alondra
para mi calle blanca,
que voy de vuelta.

El tiempo espera
de la imagen dormida
su aroma y huella.
 
 
* (Estaba en los propósitos del blog: jugar con las palabras. Y es así como surgió este poema, tras un paseo nocturno de los que limpian -no me rodea más que naturaleza-, al hilo de unas resonancias sevillanas. Hoy dos de febrero cumple años un exquisito y querido amigo para no pocos paisanos. Vaya el brindis para Juan Ricardo Montaña y, de paso, para Carmen Fernández-Daza, tan valiosa y presente, que disfrutaron del borrador de este poema pese a mi pretensión de condenarlo a las tinieblas. Ellos saben mejor, que el sur lo tienen cerca. Y yo me he de fiar, diablo.)
  

viernes, 6 de enero de 2017

Cruzo un parque

Ahora tienes un sol en cada mano:
la hija que te lleva,
la luz por compañía
de un paseo tras la niebla
en medio del invierno de Castilla.
Entre hojas caídas del otoño
la mañana de enero te concede
la brisa blanca, el frío que amontona
lo extenso de esta tierra
que es altura.
Enfrente al sol le cuesta
levantar su color, y su fogata
se aferra a los cristales
de humedad de las hojas y el sendero
donde el rocío perdura.
Ligero se respira lo vivido.
Limpia profundidad helada
invade tras el vaho con que miras
el prisma de las horas
que no templan. 
El camino conduce
a un espacio más amplio
-el río y los pinares-
donde comienzan las afueras.
Ves la gente que pasa con la bolsa
del pan y al cruzar se saludan
en calles que conoces por vividas. 
Mientras vuelves,
el día extiende al aire
unos cielos intactos
como velas de un mar que en la meseta
anclan la claridad de esta llanura.
 

sábado, 31 de diciembre de 2016

Como si nada

Tráeme lo más simple,
lo que no tenga precio.
Y al callado vaivén
-de verte, de no verte-
dale, sonoro mar,
cumbre de árbol.
 
 
* (En este día y últimas horas del año, este poema de A lo breve deja en el aire su mejor deseo para el año entrante. Así sea para todos.) 
 

sábado, 24 de diciembre de 2016

(Casi) dos tankas

Se abre el Sol.
El invierno renace
con más latidos.

La vida se descubre
más allá de los límites.

              *   *   * 


Cuando me llames,
acude a mi ventana
como la lluvia.

El blancor de una garza 
chapotea en tu iris.

 
* (Pese a mi inclinación por el haiku tanto en su disposición clásica como en esa variedad más libre de la jaiquilla, no había intentado nunca la escritura de un tanka. Un artículo reciente -impreciso, cuestionable en matices, en la prensa- me animó a intentarlo. Como otras veces, el sencillo contacto con la naturaleza -el encuentro con una garceta blanca al sol en un prado tras unos días de torrenciales lluvias- dio pie a a este primer intento, poco a poco resuelto. De ahí el casi. Felices Navidades, con un creativo y favorable deseo a lo nuevo que venga.)
      

sábado, 19 de noviembre de 2016

Lo que no me darías

En ti vi.
Sin embargo
de nuevo
estaba sola.
 
Vislumbré
la derrota
para huir
de mí misma.
 
Mi carencia,
la sed;
un esplendor,
la nada.
 
Ya no soy.
Cuanto escribas
tendrá siempre
del aire
la belleza.
 
 
* (Supongo que el regalo más especial del narrador es llegar a sentir, al desvelársele sobre el papel, el interior de los personajes de su historia. Al revisar a mediados de septiembre una serie de poemas de los últimos años, al llegar a No lo leas ahora volvió a impactarme la figura e historia de la joven pintora y escultora Marga Gil Roësset, amiga de Juan Ramón y Zenobia. Guardaba una copia del poema con una serie de palabras marcadas en cursiva que leídas independientemente permitían otra voz más delgada en paralelo, por debajo. Al juntarlas, las dejo así -escribir es un juego- para honrar lo que todavía apela a la emoción y nos incita al entendimento y la escucha.)
 

sábado, 8 de octubre de 2016

Portal

El pozo que sosiega.
Tú estás: conocimiento,
y lo helado florece
olvido íntimo.
 
 
Fruto verde a la tarde.
Temor -gélida noche-
todavía a lo breve,
a lo impreciso.
 
 

* (Por invitación de Ángel Campos reuní para un número de La Centena una serie de poemas breves -y por tanto esenciales- de aquel momento, emparentados con el conocimiento del haiku aunque sin querer verme ceñido al escribirlos a su estricto canon métrico. En aquella edición en octava, tamaño también pequeño, las más de las veces los fui ordenando de dos en dos por página en un contraste o suma que quería potenciar la expresión de unos textos ya de por sí más dados al destello que a la pincelada de trazo ligero. No había mostrado en este blog ninguno todavía, más bien aquellos que, como expliqué, quedaron indebidamente fuera. Lo cual demuestra que este cuadernillo cualquier día podría ser ampliado y retomado, a pesar de los años transcurridos, con la intención de aquel espíritu; o al menos intentarlo.)
   

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Imagen

                       a José Luis Bernal 
 
Rechazamos el límite
y de él viene la forma.
El mundo es un contorno
de belleza tangible,
un rumoroso impulso
o un ávido cobijo.
El entorno inmediato
es medida creciente
de todo lo alcanzable.
Cabe en él suficiente
remanso y su materia
aguarda ser espejo,
proyecto, o el espacio
donde cada elemento
nace también escrito.
Son un humilde alarde
los sucesos diarios.
Nada queda tan lejos.
Lo fugaz, lo concluso
confluyen al trazado
del relieve del mundo.
Con forma de nostalgia
perfilan nuestros ojos,
suavizan el deseo.
El sueño abre otras puertas
que preludian lo nuevo.
Bajo el sol lo radiante
extiende sus colores,
resuena en nuestro pecho
el rumor de seguirlo.
 
 
* (Estaba en el blog de notas del penúltimo móvil, que le ha dado por resucitar. Suelo escribir mis poemas tecleando en ellos, convertidos desde hace mucho en mi agenda, al ir conmigo a cualquier sitio. Era un poema fechado, no concluido y con buen aspecto, para salvar entre otros apuntes sin interés. Por suerte, la lectura me llevó a retomarlo y esto es lo que terminé de componer ayer mismo. Coincide con esta favorable noticia de José Luis Bernal, que me ha alegrado, y a quien le brindo, con hermandad, este poema para celebrarlo.)