viernes, 27 de marzo de 2015

Otra jornada

Frente al extenso mundo
saber estar en pie era el secreto. 
Ninguna otra manera
desvelaba su esencia,
daba fe de su paso.
Con proseguir bastaba. 
Tarde o temprano el tiempo 
llega a asaltar certezas
o nos mina lo cálido
hasta dejar la marca
del frío alejamiento,
e incluso más, la desaparición
de lo más íntimo. 
Persistentes cenizas
quieren amenazar 
el comienzo del día. 
Un momento en que todo
parece ya vivido
o llega a nuestras manos
como un recuerdo o eco 
más que un impulso limpio. 
Son días fatigosos de un invierno
pertinaz y abusivo,
contrario a lo acertado
y a la vez inclemente. 
Saco de mí este rostro
impuesto y pegajoso. 
No pienso en más futuro
que lo más inmediato. 
Quiero creer que existe
todavía un sentido:
algo más que seguir. 
Estar de pie no es todo.
Son días en que la vida
nos ignora o impide. 
Cabe huir de estos cielos 
quemados que son suelos escasos. 
Sentir más limpio el aire. 
Esperar el transcurso. 
No es posible perder
lo que hemos sido y somos. 
La piedra sigue ahí. 
También el árbol. 
A su sombra, nosotros,
seres más pasajeros,
sostenemos la luz
que nos permite vernos.  
Ni podemos caer. 
Hay veces que la vida sucede
por encima de todo. 
Casi nunca pregunta. 
Respiramos. 
Y queda una ambición. 
Un deseo de avanzar.
Algunas persistencias.
Claridad en la voz. 
El color de unos ojos. 
Y aprendo a darme cuenta:
Ante mí nada es fijo
y el aire son mis huesos.
 
 
* (Dudé de dar a luz este poema, días atrás todavía inseguro e incompleto, surgido en algún momento de febrero que no feché, y reflejo de ciertos periodos densos como ha sido este invierno en general para muchos -y no sólo por la dureza del frío-, que de cara a escribir, por ejemplo, lo impedía todo, no sólo la pericia, como también una visión o mejor tono. Pero al final veo que expresa un testimonio real de esos días que cuesta cruzar más y no cabe evitarlos. Tras cuya prueba quedan o no en pie nuestras convicciones y fuerzas que no deberían caer. Hoy, 27 de marzo, solía ser el cumpleaños de mi madre. Sin que esté ya ella aquí, quiero sacar la reflexión de esta 'otra jornada' con gratitud, en su memoria.)
 

viernes, 20 de marzo de 2015

Eclipse

                          a Antonio Rigo
 
Hoy que la luna
cruza el día escondida,
el color de su sombra
lanza una confidencia:
No está lejos,
nos mira, nos descifra.
Y hasta fulge en mi mano
el lugar de su órbita.
Si camino, si hablo,
no estoy solo.
Y escucho:
es inmensa la noche,
soy un rastro de estrellas.

 

* (Hoy hemos celebrado en nuestro instituto el día mundial de la poesía con la presencia de Antonio Rigo quien, al recitar, sabe que una lectura de poemas puede incitar también a otra manera de entender la vida. Se escribe porque previamente existe una mirada y la palabra capaz para que otra realidad más alta o más nuestra sea posible detrás de las señales diarias: la luz, los elementos, una vivencia, un encuentro... Pertenece al tipo de escritores en los que la creación poética conduce a una manera de vivir sin vuelta de hoja (Par délicatesse j'ai perdu ma vie). Hay en su obra la suficiente emoción, intuición y sorpresa que delata otro propósito en la vida. Hay quienes buscan en el arte un más allá del artificio y la exigencia técnica; otros atienden al momento de aparición de la palabra esencial y lírica. Y quienes no saben decirle ya que no a partir de entonces a tan alta señora. En los poemas de Antonio Rigo se da la cercanía y claridad de los autores orientales de haikus de los que tanto gusta. Contemplar, sentirse finalmente un árbol, también reírse de ello. Parafraseando a Octavio Paz, el mundo cabe en unas pocas sílabas. Yo acepto el suyo, que hace más agradable el mío. Y que me sumerge en la belleza y el agrado de un transcurso distinto y sensible. No otro que su relato cotidiano que al compartirlo se convierte en un relato especial de este insular rincón mediterráneo, bajo el aliento del mito, los olivos, la amistad y el deseo. Sólo gracias.)
 

miércoles, 28 de enero de 2015

No lo leas ahora

Marga Gil Roësset (28 de julio de 1932)
 
En ti vi sin embargo 
lo que no me darías.
Más allá de tus versos, 
de nuevo estaba sola.
Vislumbré en tu figura 
mi más audaz derrota,
mi inasible carencia 
con que huir de mí misma,
la sed que se destruye 
tras alcanzar su forma.
Un esplendor me acoge 
porque detrás soy nada.
Tú sabrás olvidarme. 
Yo cada vez que escribas
cortaré de tus rosas 
la voz que nunca muera.
Llegué a esculpir el aire:
había en ti su belleza.
 
 

* (Este artículo de Blanca Berasátegui en El Cultural sirve para recordar la historia de esta joven artista que se suicidó a los 24 años por amor a JRJ, ahogando en la frialdad de ese acto todas las insatisfacciones de su exacerbada sensibilidad y breve vida. Debió forjar en JRJ el culmen de sus aspiraciones, más allá de la imagen del padre suficientemente amoroso que no sé si tuvo. Al encontrarme hoy de nuevo con su historia en la prensa, qué menos que ofrecer para su voz este poema.)
  

martes, 13 de enero de 2015

Apunte

Flor sin nombre
sorprendida en tu llama
volcada hacia ti misma,
¿hacia dónde te inclinas
que no veas el reflejo
quebrado que a ti llega?
Frágil conciencia
del color y la altura
que seduce y no importa.
Malva melancolía
irisada en las horas
movidas por la brisa.
Leve vitral
de la delicadeza
sobre el hilo
que une
tu corola a la tierra
teñida así de alas.
Ella aspira
tu memoria no vista
por quien cruza
de cerca
y no repara
en tu razón de ser
sostenida,
no etérea,
tan sutil a distancia
que pasa inadvertida.
Cuánto duras
si el rocío o la luz
-también nuestra presencia-
su inmensidad
esquivan
reflejada,
breve tiempo,
en tu aroma.
 

martes, 30 de diciembre de 2014

Sentido

El aire se gira
y entre juncos roza
la forma de un nombre.

Despliega la noche,
sin que venga el día,
su flor más profunda.

El sueño desciende
a un cuerpo de helechos
fatigado y joven.

Aurora desnuda.
La voz de los bosques
en su piel se ahonda.

Un pájaro ciego
hace de un destello
fulgor y materia.

Descifra a su paso
la senda invisible
vertida a una fuente.

 
* (Que la poesía genera poesía es una evidencia. No se puede leer un libro de haikus sin contagiarse de ellos. Ante un año que ha sido para casi todos de un tremendo desgaste, estas palabras están dichas para que sostengan lo mejor del presente. Nada es en vano ni nada -de lo mejor- se pierde. Para todos, Feliz 2015.)
  

martes, 25 de noviembre de 2014

El tiempo ileso

                         a Ángel Campos Pámpano


El mundo adquiere
en tu caligrafía
la luz que acechas.

Queda en tu trazo
el bullir de una fuente
ahora al alcance.

El modo claro
de celebrar el aire
que era tu gesto.

No mancha el viento
el zigzag de los pájaros
antes de irse.

Tras tus palabras
vi arder la clara hoguera
de otra existencia.

La simple línea
trazada en la frontera
de la mirada.

En la escritura
la meta del poema
era la vida.

Pese a la puerta,
como el río que pasa,
que un día abriste.

Vuelvo al refugio
de los cálidos nombres
cuando me faltas.

Caligrafía
de la tarde dorada
escrita en blanco.
 
 
*(Sorprende leer 30 años después de ser escrito -y así ha pasado el tiempo sin que los poemas desfallezcan- esta cita de O Cais, en La ciudad blanca: "Escribir es recuperar su ausencia: / esta sabia costumbre de los ríos / de morir en el agua o en el aire." Y estas palabras, especialmente las del primer verso, se alzan hoy que cumplimos seis años sin la presencia de Ángel Campos y nos acercan en torno suyo a quienes entonces compartimos su vocación por la amistad y lo poético, que siguen siendo en mí un modelo vigente. Él continúa en la memoria de quienes mantenemos el relieve entrañable y acogedor de su voz, el abrigo de un cuerpo familiar y grande y, bajo su ingente cúmulo de proyectos, su vibrante emoción por lo que fue su origen y su entorno. Fue un ser de hermosa carne y hueso. Nos legó en su expresión un camino valioso.)
   

martes, 28 de octubre de 2014

Inicial

Así escribo:
tus manos en mis ojos
aceptando el silencio.

Toco el mundo.
Y ante mí está su rostro
cuyo fondo es el mío.

El vuelo roto
de un pájaro incendiado
soporta el aire.

Lleva el mensaje
ilegible y cansado
del desconcierto.

          * * * 

Arriesgado lugar
haber nacido, mancha
que desprender del todo.



* (Después de un silencio sobrevenido que me llevó a no atender el blog, y tal vez a creer cerrado su ciclo, pues todo tiene un tiempo, ocasión y medida, hoy que el cambio horario ha impuesto también el adelanto de la noche, comparto esta reflexión otoñal, preludio del frío a los pies de noviembre, impregnada de esa inquietud por los días en los que el don de la palabra, interrumpido, más que desposesión es simultáneo buceo para dejar atrás la pez que atenazaba la agilidad del espacio, la piel, el movimiento e incluso el cuerpo que ocupamos que, como la textura del mundo, es peso material de lo diáfano, cuya liviandad pretendemos. Como expresé en la segunda entrega del blog, "no sé que día volveremos". Caídas las distancias, ¿importa algo? En la conciencia de no huir estaba el centro.)