Entro en la niebla.
La mañana me envuelve
en su luz húmeda.
Salir de ella
es volver a las formas
ahora más limpias.
Desde la niebla
el aliento se interna
en la distancia.
Allí, en su calma,
se desvela la vida
difuminada.
Ser en la niebla,
extensa ligereza
de la materia.
Es luz tan blanca
similar a un almendro
ante la luna.
miércoles, 5 de febrero de 2020
viernes, 24 de enero de 2020
Final de un día
Cualquier objeto que ahora tocas,
el cubierto que limpias de esta cena,
la esquina desconchada junto a casa,
tu vestimenta misma, cuando no estés
va a perdurar incluso a oscuras.
Y este espacio esparcirá ecos de tu presencia
mientras alguien conserve tu memoria.
Después, ¿qué habrá de ti? Posiblemente
lo que en tu esfuerzo fue semilla
dio a quien tuviste cerca una benévola sombra.
Pero ni una sola de tus vanas creencias, quejas,
pesadumbres o rabias habrán servido
para nada, ni siquiera para elevar
en algo el menor de tus días.
Bien lo sabes, y te desnudas cada noche
de lo que quita el sueño y hasta el cuerpo lastima.
Duerme ahora y descansado acoge con el alba
otra libre mirada, nada ajena
ni al calor de tu piel ni a la respiración que te rodea,
mas sí capaz de otear en el envés del aire
el lenguaje del vuelo, la presencia escondida,
o la mera llamada del rumor de las hojas y las olas
a la luz natural que llega a tierra.
el cubierto que limpias de esta cena,
la esquina desconchada junto a casa,
tu vestimenta misma, cuando no estés
va a perdurar incluso a oscuras.
Y este espacio esparcirá ecos de tu presencia
mientras alguien conserve tu memoria.
Después, ¿qué habrá de ti? Posiblemente
lo que en tu esfuerzo fue semilla
dio a quien tuviste cerca una benévola sombra.
Pero ni una sola de tus vanas creencias, quejas,
pesadumbres o rabias habrán servido
para nada, ni siquiera para elevar
en algo el menor de tus días.
Bien lo sabes, y te desnudas cada noche
de lo que quita el sueño y hasta el cuerpo lastima.
Duerme ahora y descansado acoge con el alba
otra libre mirada, nada ajena
ni al calor de tu piel ni a la respiración que te rodea,
mas sí capaz de otear en el envés del aire
el lenguaje del vuelo, la presencia escondida,
o la mera llamada del rumor de las hojas y las olas
a la luz natural que llega a tierra.
* (Los poemas nos visitan cuando quieren, en un paseo, en casa, en medio del trabajo, incluso conduciendo, o al ir a dormir, sin pedir permiso, y cada uno puede tener una voz independiente, o seguir un propósito que exploramos, pero tú los conoces cuando vienen y te limitas a escucharlos hasta el final, aunque su primera apariencia o borrador chirríe. Anotados, su trama o alma ya está ahí, y puedes poco después empezar a minuciosamente revisarlos en cada relectura, con el oído, el sentido, el tacto. Siempre desde la intuición y el mayor respeto al lector, a la vivencia, al texto.)
domingo, 5 de enero de 2020
Jornada
a Carlos García Mera
He alcanzado la paz
ya avanzado el camino.
Sin que importara ahora para nada
permanecer o irme.
Más bien, es otra la señal:
sentir por fin la llave que nos abre
el sólido sentido de la tierra,
la falta de importancia de la anterior
dureza frecuente de los días,
desprendida como la hoja reseca
para latir de nuevo de otra forma,
cotidiana, distinta, aún más frágil,
que basta con tocarla con los dedos
tan sólo alguna vez
por el miedo a romperla todavía
en la frescura matinal que vibra.
* (Salí de viaje el primer día del año dejándome en casa los pocos libros de poesía que seleccioné para acabar con gusto su lectura, pero o al poco tiempo por email me llegaron las pruebas de imprenta del nuevo libro de Carlos García Mera, a quien en estas fechas había quedado en visitar en la Residencia de Estudiantes, donde este curso dispone de una de sus becas de creación e investigación. E imbuido en la lectura de sus poemas, me vinieron los primeros dos versos que dieron pie al resto del poema. Nunca tiro un borrador por desalentador que parezca salvo que no quede más remedio, ni tampoco interrumpo un poema por voz, tono o temática inesperada que presente. Lo escucho hasta el final para dejar que exprese su mensaje y su forma y, si se sostiene, me entrego al paciente trabajo de revisión y correcciones hasta lograrlo lo mejor que sé.
Sigo la trayectoria creativa de mi amigo Carlos García Mera desde que en agosto de 2012 nos cruzamos por primera vez en Don Benito en una lectura de sus versos de entonces, compartida con amigos como Santiago Castelo y Juan Ricardo Montaña, en una noche calurosa de agosto en el patio del Museo Etnográfico. Esta dedicatoria se adelanta a la noche de Reyes y a su cercano cumpleaños, y le agradezco toda su confianza -y exquisita nobleza- en lo que siempre me ha anticipado de su obra, felizmente creciente, y paso a paso depurada y maestra.)
viernes, 27 de diciembre de 2019
Escrito sobre el aire
Hoy junto al mar estaba florecida la lantana. Y toqué con mis manos el romero bajo el sol que esquivaba una paloma. Cuántas veces la espuma de las olas rompe junto a las rocas sin que nadie la vea, vierte su resonancia sin nadie que la oiga; y en esa cercanía, asedio, entrega... incluso entre la niebla, ese rumor constante da la mano a otra mano que hoy llega junto al iris de unas flores henchidas, y nada es vano bajo la claridad del cielo y el temblor de este mar que liba el corazón de las abejas y atesora la vida igual que ellas.
Son lugares donde el tiempo se para, a ras de un mediodía, de una línea de tierra, en que cada elemento conduce desde adentro a lo que vibra, en la marca no escrita del aire o sobre el agua.
sábado, 17 de agosto de 2019
Ventana abierta
Primeras gotas.
Escribo con la lluvia
que cae a tierra.
El aire huele
a palabra nacida
con forma de hoja.
Leo en la fuente
las ondas que rodean
a las libélulas.
Temblor de libro,
del agua circulando
lunes, 12 de agosto de 2019
Tanka de cumpleaños para Á. V.
Sesenta años
caben en el espacio
que ya has leído.
Y en los cielos azules
de aquel sol de la infancia.
caben en el espacio
que ya has leído.
Y en los cielos azules
de aquel sol de la infancia.
* (Con unos días de retraso, valga esta felicitación a uno de esos bien apreciados amigos desde hace tantos años, con la sensación a la vez rauda y lenta del paso de la vida y del tiempo, y ese guiño esencial machadiano que sin haberlo querido nos resume.)
miércoles, 7 de agosto de 2019
Gavillas
Hunde la mano
con plena confianza
en la corriente.
El sol conoce
un reflejo cambiante
dentro del agua.
Pídele luego
sobre la piel mojada
que te descifre
el pez que baila,
el viento de salitre,
la lluvia a veces.
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